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Prospectiva, escenarios normativos y factibilidad

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Prospectiva, escenarios normativos y su factibilidad Tomás Miklos Abstract En tanto se acepte que el futuro no está predeterminado, al menos no del todo, se pueden crear, develar, descubrir, diseñar y hasta construir futuros más convenientes, más factibles y más deseables. Para ello, el instrumento estratégico más pertinente es la planeación prospectiva. Su misión es la anticipación de futuros diversos (escenarios): posibles, probables, lógicos, deseables, catastróficos, futuribles, etcétera, así como la elicitación de futuros deseables (escenarios normativos), su evaluación y su jerarquización y selección en función de su factibilidad. Prospectiva La prospectiva se sostiene en tres estrategias esenciales: la visión de largo plazo, su cobertura holística y el consensuamiento. Estas se conjugan armónicamente para ofrecer escenarios alternativos (“¿hacia dónde ir?”), su evaluación estratégica (“¿por dónde conviene ir?”) y su planeación táctica (“¿cómo?”, “¿cuándo?”, “¿con qué? y “¿con quién?”). La prospectiva representa así la habilidad para llevar a grupos humanos a tomar decisiones relevantes que los lleven a alcanzar el mejor de los futuros posibles, enfrentando situaciones de incertidumbre, de alta incertidumbre. En gran medida, dichas situaciones provienen en primera instancia de considerar que los fenómenos estudiados requieren de una visión integral de largo plazo y donde los actores sociales intervienen sensiblemente. Así, la prospectiva, como opción metodológica, estudia y trabaja sobre el futuro, y se apoya en tres grandes supuestos: Primero supuesto: la visión de largo plazo Dejando fuera los planteamientos de corto plazo (de uno a cinco años) donde las proyecciones (no las prospecciones) han permitido avanzar de manera más o menos acertiva. La visión de largo plazo tiene la extraordinaria ventaja de que prioriza el largo plazo sobre el corto plazo, esto significa que para poder definir una estrategia, es decir, “el mejor camino”, lo más importante es definir para dónde vamos. Para dónde vamos es materia de prospectiva, es lo que se quiere alcanzar en el largo plazo, y el mejor camino es materia de estrategia, cuál es el mejor camino para alcanzar ese largo plazo, y en ese sentido el largo plazo es prioritario sobre los cortos plazos, éstos se vuelven estratégicos para la conquista del largo plazo, es decir, lo que se puede llegar a visualizar. A continuación se ilustra la visión de largo plazo en las 3 figuras siguientes: Figura 1 En la figura 1, se advierte que se han eliminado del pasado los puntos extremos que provienen de la información histórica, elaborando sobre una línea de tendencia que puede científica, estadística y matemáticamente calcularse, así como hallar elementos de ciclicidad o de cierta repetición, se logra realizar el análisis estadístico. Con base en el análisis estadístico se podría llevar la línea punteada hacia una proyección, “exclusivamente proyección”, la cual no es más que uno de los futuros posibles; claro que desde el punto de vista del cálculo estadístico o probabilístico (tomando en cuenta la pequeñísima campana dibujada a la derecha de la figura) es el futuro más probable. Hasta aquí han llegado la mayor parte de los estudios que sobre el futuro se han hecho con exagerada literatura. Sin embargo, esto tiene un problema: todos estos estudios consideran que el futuro no es más que la simple continuidad del pasado. Lo que se observa como un tubo y que continuaría siendo un tubo bajo esta regla de continuidad, en la figura está abierto, con una forma aproximada de embudo, porque el futuro no está preestablecido, y por ello se tiene mayores posibilidades de otros muchos futuros. Pero a estas posibilidades de muchos futuros hay que aplicarle ciertos límites de realismo, dentro de estos límites están todas las cruces que son como futuros muy claramente diferenciados los unos de los otros gracias a su capacidad de discriminación; de lo contrario, sería una línea de continuidad. A estos límites de realismo y deseabilidad deberán responder los escenarios normativos. Figura 2 El estudio del futuro no es sólo útil para conocer el futuro, tiene un provecho todavía mayor: conociendo el futuro se puede visualizar el presente (ver figura 2), esto es, no sólo el futuro desde el presente sino el presente desde el futuro, lo cual enriquece las capacidades de conocimiento o de diagnóstico del pasado, del presente, con elementos de diagnóstico del presente desde el futuro. Hoy en día la literatura está saturada de estudios que determinan en donde se está con respecto al pasado, incluso cual es la tendencia, y saturada de estudios sobre la coyuntura; en cambio lo que no se ha hecho del todo es: ¿cómo se compara (algo) con respecto a los diversos futuros en los que se pudiera encontrar? Y muy particularmente con respecto al mejor de los futuros posibles. En ese caso la planeación estratégica estará en función no sólo del presente y del pasado sino por sobre todo del futuro. Figura 3 Dentro de estos futuros (figura 3) se han colocado algunas discriminaciones que la literatura permite utilizar: etiquetas que en un momento dado pueden cambiarse; pero tomando estas etiquetas como base metodológica se obtiene, además del futuro tendencial o proyectivo y de los diversos futuros lógicos (en función del sentido común y de la coyuntura), un extremo del embudo al que se le denomina futuro catastrófico (en el presente qué puedo imaginar que provoque que todo salga mal), o a la inversa, futuro utópico (qué puedo imaginar que provoque que todo salga bien). Por último, se conforma el mejor de los futuros posibles: futurible. Segundo supuesto: la cobertura holística La cobertura holística (visión del todo por encima de las partes) permite ver el todo y sus partes a efecto de operar mejor la complejidad que ha de presentarse, incluido un manejo más fino de los indicadores adecuados. Al mismo tiempo, ayuda a detectar la relación de causalidad entre dichos indicadores, identificando a la vez cuáles son más trascendentes, útiles o impactantes que otros. Es por ello que constituye otro elemento esencial de la prospectiva. En síntesis, puede decirse que el todo es el que de alguna manera va a conformar elementos integrantes de las pequeñas partes del todo. Tercer supuesto: el consensuamiento Única forma de pasar del conocimiento y diseño a la construcción, y exige que haya participación de los protagonistas; no excluye, sino incluye de tal manera que las decisiones sean la toma de conciencia de un colectivo que será afectado por esa decisión. Esta planeación más proactiva permitiría que las decisiones tengan fuerza (consenso + legitimidad); orientándose hacia la obtención de un control sobre el futuro. El consensuamiento es la gran diferencia entre manejar una visión de carácter académica (la que se piensa y se crea en documentos) y otra visión que permitiría llevar lo que se tiene planteado (en documentos) a la práctica, llevarlo a cabo para que no quede en el mero estudio de un fenómeno sino lograr la transformación de éste en sí. Escenarios normativos La elaboración de escenarios representa una parte fundamental del ejercicio prospectivo. Los escenarios son construcciones conceptuales a partir de unos supuestos previos: representan “una fotografía” del .fenómenos global que se desea analizar. Los escenarios futuros representan visiones hipotéticas de futuro construidas a partir del desarrollo de un conjunto de premisas disponibles en el presente. Estas diferentes imágenes del futuro nos ayudan a comprender cómo las decisiones y las acciones que hoy tomamos pueden influir en nuestro futuro. Elaborar escenarios es una forma de pensar en el futuro. Deben servir para decidir lo que hay que hacer en el presente, no son la lista de cosas que nos gustaría que ocurriesen o que pensamos que deberían ocurrir, sino un conjunto de relatos sobre el futuro, consistentes, plausibles y que abarcan un amplio abanico de acontecimientos posibles. La técnica de escenarios se comenzó a utilizar a mediados de los cincuentas, dentro de los estudios estratégicos y militares desarrollados para el gobierno de los Estados Unidos. Trataban de identificar senderos de actuación alternativos y sus hipotéticos resultados en contextos diferentes, con el fin de orientar la toma de decisiones previniendo las posibles consecuencias de éstas para el orden mundial. Representa una técnica efectiva para afrontar la incertidumbre y es una alternativa idónea de reinterpretar y reorganizar la información recabada a través de otras técnicas, ya sean explícitamente anticipatorios (censos, análisis de series temporales...) o no (entrevistas en profundidad, grupos de trabajo…). El procedimiento general para su elaboración consiste en describir los posibles estados futuros del actor/institución/problema que se trata; después, se desarrolla un conjunto de estrategias posibles, y posteriormente se analiza mediante simulación el impacto de los contextos previstos sobre las estrategias consideradas y viceversa. Dicha secuencia es repetida hasta que la estrategia ha adquirido el grado de sofisticación que la gestión requiere, con el fin de determinar la robustez de cada estrategia en un contexto cambiante Ahora bien, en la literatura prospectiva con frecuencia suelen clasificarse los escenarios futuros en exploratorios y normativos. Si bien no es la única clasificación posible, permite diferenciar el sentido prospectivo de los escenarios normativos y no sólo el carácter anticipatorio de los escenarios exploratorios. Los escenarios exploratorios, se refieren a aquellos escenarios que tienen como punto de partida el presente, tomando en cuenta las tendencias actuales y los posibles eventos actuales y futuros, y a partir de ello elaboran las diversas historias de futuros posibles, que incluyen escenarios que van de la utopía a la catástrofe. No ponderan probabilidades sino que consideran posibilidades. En cambio, los escenarios normativos o prescriptivos representan imágenes del futuro deseable, comienzan por construir una imagen deseada del futuro, y se plantea, caminando hacia atrás en el tiempo, que tiene que ocurrir antes para llegar a ello. En este caso el escenario futuro estará en función no sólo del presente y del pasado sino sobre todo del futuro deseable y de la esencia del carácter prospectivo: el futuro se construye con las decisiones que se toman en el presente. Responden a al pregunta ¿Qué futuro queremos? La utilidad de este planteamiento se explica de la siguiente manera: hoy en día se trabaja con los indicadores que permiten analizar en función de lo que está disponible del fenómeno del pasado y del fenómeno del presente, pero el fenómeno del futuro está teñido de la extraordinaria velocidad e intensidad de los cambios tecnológicos (sin dejar de lado los cambios de otro tipo: sociales, políticos y económicos); por lo tanto, lo único seguro del futuro es que seguirá cambiando, y el cambio, en otras palabras, es la única constante del futuro. Todos los demás elementos del pasado pueden cambiar, algunos no cambiarán en su conformación; ello no quiere decir que el valor de las variables tengan que permanecer constantes, lo que está cambiando son las reglas del juego, o sea, aquello que permitía explicar un fenómeno en el pasado ya no permite explicar y, mucho menos, manipular un fenómeno en el futuro. Hay que ejercer, entonces, un extraordinario proceso de creatividad, de invención, de imaginación para crear los futuros deseables. Sin embargo, configurar el mejor de los futuros posibles, que denominamos futurible, requiere considerar no sólo elementos deseables sino posibles. Ante la imposibilidad de lograr la utopía (al menos para cierto horizonte temporal establecido), existe algo mejor que la simple proyección, que la lógica y la catástrofe, que permite alejarse de la catástrofe y acercarse al futuro utópico. La factibilidad de un escenario opera sobre ciertos límites de realismo de lo que es posible alcanzar, de acuerdo a los elementos considerados por la exploración y la contrastación con futuros alternativos, así como de la visualización de los recursos necesarios, esfuerzos y cambios requeridos para llevar a cabo el escenario apuesta o futurible. Para determinar la factibilidad no sólo deben considerarse la deseabilidad, sino las tendencias existentes ( que en muchos casos resultan contrarias al escenario normativo), la probabilidad de ocurrencia, el impacto sobre las decisiones de los actores, los márgenes de maniobra de éstos y los esfuerzo requeridos para hacerlos realidad (estrategias) A menudo se recurre a instrumentos de probabilización de escenarios contratados para contribuir a determinar la factibilidad de los escenarios; a través de este recurso, suele preguntarse a grupos de expertos sobre el grado de realización u ocurrencia de ciertas hipótesis y posteriormente se aplican tratamientos matemáticos para corregir sesgos y evaluar el conjunto de las probabilidades. Un ejemplo de ello, es la utilización del método de Impactos cruzados probabilizados (Smic-prob-expert) Pero quizá el mejor instrumento para apoyar la construcción de escenarios normativos factibles sea la reflexión colectiva (sistematizada por diversas técnicas e instrumentos de la prospectiva) de los complejos elementos que están en juego cuando hablamos de construir el mejor de los futuros posible, sobre todo, de aquellos elementos que por ahora resultan poco probables, pero que pueden convertirse en importantes factores de cambio, ruptura o impacto. La idea es prepararse para esos cambios y tener un referente válido y acerca de cuáles son las estrategias más indicadas y cuáles las desaconsejables para el escenario futurible. Bibliografía BAS, Enric (2002). Prospectiva. Como usar el pensamiento sobre el futuro.Ariel. Barcelona. GODET, Michel et.al. (2000) La Caja de herramientas de la prospectiva estratégica. Laboratoire d’Investigation Prospective et Stratégique, Prospektiker – Instituto Europeo de Prospectiva y Estrategia-. Cuaderno no. 5, Cuarta Edición actualizada, abril de 2000. JOUVENEL Hugues, de, 2004, Invitation à la prospective, col.Perspectives, Futuribles.París. MIKLOS, Tomás, JIMÉNEZ, Edgar y ARROYO, Margarita (2008) Prospectiva, gobernabilidad y riesgo político. Instrumentos para la acción. Limusa, México. MIKLOS, Tomás y TELLO, Ma. Elena (1994). Planeación prospectiva. Una estrategia para el diseño del futuro. Centro de Estudios Prospectivos, Fundación Javier Barros Sierra, AC. - Limusa. México. MIKLOS Tomás (s/f) “Planeación prospectiva y estratégica”. Seminario-Taller. Síntesis (Documento de trabajo). Ver Godet, Michel et al. (2000) La caja de Herramientas de la prospectiva estratégica. Escenarios normativos

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