1 Índice 1-Fragmentación nacional entre la mayoría judía y la minoría no judía pág. 4 2-Judíos religiosos y judíos laicos en Israel pág. 8 3-Ashkenazim y Sefaradim en Israel pág. 12 4-Fragmentación ideológica política entre la derecha (halcones) y la izquierda (palomas) pág. 16 5-Fragmentación social y económica entre ricos y pobres, y entre ciudadanos de ciudades acomodadas y los que habitan las periferias. pág. 19 6-Fragmentación de género que marca la diferencia entre hombres y mujeres en Israel. pág. 21 Conclusiones pág. 23 "Introducción a la Sociedad Israelí" Escrito por Gabriel Ben-Tasgal (enero del 2010) y la colaboración de Sara Lazar Diseñado por Eva Bes Correcciones: Rubén Kaplan Producción: Proyecto "Ha-Tzad Ha-Sheini"2 stimados lectores: La sociedad israelí es un fenómeno complejo. Ante todo, porque carece de esa homogeneidad propia de las sociedades que conocemos en los países de habla hispana. La confluencia, en un solo territorio, de judíos provenientes de la diáspora, con sus idiomas y sus variados dialectos, sus costumbres religiosas desiguales… todo esto hace que en Israel hablemos de una sociedad fragmentada. La sociedad israelí es multi-étnica, con judíos que llegaron de Etiopía, de Rusia, de Polonia, de América del Sur, etc. También es multi-cultural ya que dichas etnias se manifiestan de forma diversa creando sub culturas. Al crearse el estado de Israel, la intención de las autoridades nacionales era crear un “Kur Ituj” (crisol de razas1) que no es otra cosa que una política social destinada a conformar una nueva entidad más homogénea que represente a esta renacida nación. La imagen del “Tzabar”; del nacido en la redimida tierra de Israel; es la respuesta lógica ante el temor de un conflicto inminente entre tantos grupos culturales. A esta realidad multi étnica y multi cultural se le debe incluir la existencia de minorías nacionales que defienden premisas culturales, religiosas y lingüísticas diferentes. Israel ha pasado de una política de “Kur Ituj” a otra que promueve el “Pluralismo”, en donde se respetan las diferencias de las diferentes minorías, las cuales conviven y coactúan en instituciones políticas y económicas compartidas. El “Pluralismo” otorga legitimidad a las diferencias sociales. Podemos observar distintos grados de tensiones que confirman que se trata de una sociedad heterogénea. Sin embargo, es necesario señalar que se trata de una sociedad en donde aquellos factores centrífugos (que tiran hacia fuera y desunen), aquellas fragmentaciones que podrían forzar a rivalidades y separaciones… son ciertamente menores a aquellos lazos sociales que la agrupan como fuerzas centrípetas. Las fragmentaciones señaladas aquí son: 1-Fragmentación nacional entre la mayoría judía y la minoría no judía. 2-Fragmentación religiosa, entre los judíos religiosos y los que no lo son. 3-Fragmentación étnica entre los judíos ashkenazim (que llegaron desde Europa Oriental) y los sefaradim llegados desde Asia y África. 4-Fragmentación ideológica política entre la derecha (halcones) y la izquierda (palomas) en términos de política exterior y seguridad. 5-Fragmentación social y económica entre ricos y pobres, y entre ciudadanos de ciudades acomodadas y los que habitan las periferias. 6-Fragmentación de género que marca la diferencia entre hombres y mujeres en Israel. Estas seis caracterizaciones explican las tensiones y las discusiones entre los distintos grupos sociales en el país. Existen situaciones de fragmentaciones “cruzadas”, en donde se puede reconocer una parte de un sector interactuando dentro de otro. Por ejemplo, grupos de judíos sefaradim (los sefaradim suelen asociarse con las capas más desprotegidas de la sociedad israelí) en los sectores más acomodados. Una situación así puede ayudar a disminuir las tensiones sociales. Por contrapartida, observamos fragmentaciones “acopladas” como ser la minoría árabe que también forma parte del fragmento más pobre en Israel. El siguiente material no pretende desarrollar en toda su amplitud la compleja sociedad israelí. De hecho, salimos del punto de partida que estamos entregando una degustación somera de un fenómeno más amplio. ELa palabra puede traducirse también como “sala de tormentos” – un término que puede explicar los cambios que experimenta un grupo social al intentar ser integrado. (Diccionario Español-Hebreo de Arieh Comay, Tel Aviv).3En la sociedad israelí podemos hablar claramente de una diferenciación entre los judíos y los que no lo son. Ciertamente, los que no son judíos pertenecen, en su inmensa mayoría, al pueblo árabe y son de religión musulmana. La mayoría de los no judíos que viven en Israel se definen como “árabes”. Buena parte de ellos se consideran “palestinos con nacionalidad israelí” o “árabes palestinos”. En los países árabes se los suele calificar como “árabes del 48” ya que su estatus se formó tras la declaración de la independencia de Israel en 1948. En Israel, se los suele definir como “árabes israelíes”. Repasemos brevemente su historia. Hasta el año 1948, Palestina estaba bajo el Mandato Británico y en ella habitaban 2/3 de árabes y 1/3 judíos. La declaración 181 de la O.N.U. establecía la creación de dos estados, uno árabe y otro judío, decisión que fue rechazada por los árabes, lo que desencadenó la guerra de la Independencia que no fue otra cosa que un intento de destrucción de estado judío recién formado a través del uso de la fuerza. Durante esta guerra abandonaron o fueron expulsados millares de árabes que se refugiaron en los países árabes vecinos, ya sea para recibir protección, o bien, convencidos de que la destrucción del estado judío sería cuestión de días siendo preferible mantenerse alejados del campo de batalla. La mayoría de estos refugiados se reunieron alrededor de las ciudades más grandes de lo que sería, tras la guerra, Cisjordania o la Franja de Gaza. Otros refugiados partieron hacia Jordania, Egipto, Siria o el Líbano. Israel derrotó a los países árabes, estableciéndose una línea verde (en el Acuerdo de Rodas) que servía como límite entre el recién nacido Israel y los países árabes, la Cisjordania (Judea y Samaria, que terminó siendo anexada a Jordania), y la Franja de Gaza (que quedó bajo control egipcio). Para los árabes, esta contienda militar y el surgimiento de Israel fue una desgracia que es calificada con el término de “Nakba” (la tragedia). En estos años se conformó el problema de los refugiados palestinos. Unos 110.000 árabes quedaron dentro del estado de Israel. Ellos recibieron la ciudadanía israelí, siendo que muchos de ellos votaron en las primeras elecciones nacionales de 1949 (eligieron tres diputados árabes israelíes). El gobierno israelí decidió imponer un gobierno militar en las poblaciones árabes israelíes que rigió sus vidas hasta el año 1966. Gracias a la conquista israelí de Judea, Samaria y Gaza en 1967, los árabes israelíes experimentaron un renacimiento nacional al confrontarse con la realidad de los árabes de Judea, Samaria y Gaza. Tras la guerra de 1973 (Iom Kipur) se observa un constante renacimiento de la identidad nacional palestina entre los árabes israelíes. Este sentimiento lo observamos en sucesos como los desmanes del Día de la Tierra del año 1976 y en los importantes enfrentamientos entre la policía, Tzahal y los árabes israelíes2. En el año 1982 se conforma la comisión de “Seguimiento de los árabes israelíes” que representa los intereses de esta minoría nacional. Las tensiones entre la minoría árabe en Israel y la mayoría judía continúan, intermitentemente, en la actualidad. La última ola de violencia se registró en octubre del 2000, con la muerte de 12 árabes israelíes3. En la actualidad, observamos un Fragmentación nacional entre la mayoría judía y la minoría no judía.4 fortalecimiento de las fuerzas islámicas entre los árabes israelíes. El principal foco de tensión es identificado en el Movimiento Islámico y su rama norte (con sede en la ciudad de Um-El-Fahem cuyo líder es el jeque Raed Salah). Pasemos a analizar el estatus legal de las minorías en Israel. Un ciudadano que pertenece a una minoría étnica en Israel posee un status legal idéntico al de un miembro de la mayoría. Cada ciudadano en Israel posee los mismos derechos. Cuando hablamos de las obligaciones, los árabes israelíes están eximidos de servir en el ejército, para así evitar tensiones innecesarias y porque las autoridades israelíes dudan de la fidelidad de dichos soldados. Una pequeña cantidad de árabes en Israel se voluntariza para servir en Tzahal. Según la Oficina Central de Estadísticas4, en el año 2009 vivían en Israel 7.373.000 ciudadanos de los cuales el 75.5% eran judíos mientras que el 20.2% (1.487.0005 personas ) eran árabes, siendo que el otro 4.3% era clasificado como “otros grupos”. En el año 2006, tres años antes de esta encuesta, los árabes israelíes eran 1.413.000 personas. Entre los árabes israelíes, el 83% son musulmanes, el 12% son cristianos mientras que el 5% son drusos. La minoría citada habla la lengua árabe con acento palestino. La rama mayoritaria dentro del Islam se conoce como la “Suna” (tradición oral) y los seguidores a ella son conocidos como “Sunitas”. La minoría en el Islam se conoce “Shia” y sus seguidores como Chiitas (La fracción). Los musulmanes en Israel son sunitas. Observemos las cifras del siguiente cuadro6: Raed Salah, líder de la rama norte, con sede en Um-El-Fajem del Movimiento Islámico de los árabes israelíes. Due condenado en el 2010 a nueve meses de prisión por golpear a un policía. Año Total Judíos % Árabes % 1944 1697900 509200 29.98 1042100 61.37 1949 1173900 1013900 86.37 111500 9.49 1954 1717800 1526000 88.83 131800 7.67 1959 2088700 1858800 88.99 159200 7.62 1964 2525600 2239200 88.66 202300 8.00 1969 2929500 2506800 85.57 314500 10.73 1974 3421600 2906900 84.95 395200 11.55 1979 3836200 3218400 83.89 481200 12.54 1984 4199700 3471700 82.66 559700 13.32 1989 4599600 3717100 80.81 655200 14.24 1994 5471500 4441100 81.16 781500 14.28 1995 5612300 4522300 80.57 811200 14.45 1996 5757900 4616100 80.16 839900 14.58 1997 5900000 4701600 79.68 867900 14.71 1998 6041400 4785100 79.20 899800 14.89 1999 6209100 4872800 78.47 934100 15.04 2000 6369300 4955400 77.80 970000 15.22 2001 6508800 5025000 77.20 1004600 15.43 2002 6631100 5094200 76.82 1038300 15.65Si sumásemos los porcentajes del año 2009 entre los “judíos” de Israel y los “árabes” veremos que suman 95.7%. Lo que sucede es que hay una cantidad de ciudadanos, el 4.3%, que no son reconocidos por ninguna autoridad religiosa (“otros grupos”). En especial, se trata de “nuevos inmigrantes” no árabes que no son reconocidos por las autoridades religiosas judías. La inmensa mayoría de estos se consideran parte de la mayoría judía por lo que podríamos afirmar que este grupo, el de la mayoría judía, es conformado por el 79.8% de la población en Israel. Los anteriores datos estadísticos son terminantes: la población judía disminuye mientras que la minoría no judía (especialmente musulmana) va en aumento. Por un lado, podemos señalar el fantástico aumento en la cantidad de judíos que habitan en Israel desde el año 1948. De los 850.000 judíos que poblaban Israel en el año 1948 a los actuales 5.567.000 (2009). La población judía en Israel se reproduce en un índice mayor a lo que lo hacen otras democracias occidentales. Además, el promedio de vida entre los israelíes supera al de la mayoría de países del mundo. Una mujer israelí vive un promedio de 81 años mientras que un hombre lo hace en un promedio de 77 años. Por contrapartida, las estadísticas muestran que en el año 2020 la proporción entre judíos y árabes israelíes se situará en un 76% frente a un 24% para los árabes israelíes. Un cambio de casi un 4% en una década a favor de la minoría no judía7. El índice de crecimiento de los musulmanes en Israel es del 3% (4 hijos por mujer) mientras que entre los judíos el índice es del 1.5% (2.7 hijos). La población musulmana en Israel es mayoritariamente joven: el 42% son menores de 15 años frente al 26% entre la población judía que se sitúan en esa franja etaria. La edad promedio de un musulmán en Israel es de 18 años mientras que entre los judíos asciende a los 30. Estos datos, que algunos califican como “la bomba demográfica en Israel”, serán analizados más adelante, tras identificar otras minorías nacionales y religiosas que conforman la sociedad israelí. El pueblo beduino es, mayoritariamente, de religión musulmana (en Israel, todos los son) y hablan la lengua árabe. Hay 170.000 beduinos en Israel (11% de los no judíos). En general, se habla de los beduinos del norte, que habitan en pequeños poblados y ciudades y que suman unas 50.000 almas, otros 10.000 que viven en el centro del país (por la zona de Lod, Ramle o en las periferias de Haifa) y unos 110.000 en el sur del país, en el Neguev. La ciudad beduina más importante y permanente es Rahat (cercana a Beer Sheva) aunque la mayoría de los beduinos del sur habitan en 59 poblados no identificados (nómades). Lógicamente, aquellos que habitan en poblados nómades no reciben una infraestructura estatal (agua, electricidad, teléfono, educación y medios de locomoción). El estado de Israel promueve que los beduinos se asienten en poblados permanentes. 5 Drusos religiosos participan del funeral de su líder espiritual, el jeque Amin Tariff.6 El estado de Israel mantiene una relación dual con la minoría beduina. Por un lado, las instituciones nacionales pretenden modificar patrones de conducta importantes en el modo de vida beduino, situación agravada por el tinte religioso musulmán de este sector. La vida nómade, la ablación femenina o la poligamia son costumbres beduinas combatidas, en distintos grados, por las autoridades israelíes. Esto aumenta las tensiones. Por contrapartida, los beduinos forman parte del ejército israelí, sobresaliendo en varios batallones y entre los oficiales de Tzahal, una situación que aumenta la integración beduina en la sociedad de Israel. Los drusos son una minoría religiosa particular y pertenecen a un credo que se separó del islam chiita en el siglo XI. Casi todos los drusos viven en Israel, Líbano y Siria. Para el año 2008, se calculaba que los drusos en Israel sumaban 122.00 almas, un 1.7% de toda la población en Israel y el 8.3% entre los árabes israelíes. Un druso no se hace ni se convierte, se nace… siendo que los principios de la religión son secretos. Un druso no puede casarse con un no druso. Ellos defienden el principio teológico de Taqiyya, por lo cual se consideran fieles al país que los acoge. Siendo así, sirven en el ejército israelí al igual que otros ciudadanos judíos de Israel. Los drusos en Israel viven en la zona del Karmel, en la Galilea (en 27 aldeas) y en las Alturas del Golán. Las ciudades más importantes de los drusos del Karmel son Daliat El-Karmel y Ossafia en donde viven 22.000 personas. Los drusos en Israel mantienen un promedio de natalidad muy parecido al de los judíos, 2.5 hijos por mujer (los judíos, 2.7). Mientras que los drusos de la Galilea sirven en el ejército de Israel y declaran su fidelidad hacia el estado de Israel, sus pares del Golán viven una situación más complicada. Estas comunidades (unas 20.000 personas), que fueron conquistadas por Israel durante la guerra de 1967, declaran su deseo de “regresar” a Siria aunque la mayoría de estos poseen y mantienen la ciudadanía israelí. Los árabes cristianos son el 9% de la población árabe en Israel. El 70% de ellos viven en el norte, en poblados como Nazareth, Shfaram o Kfar Kana. Hablamos de 117.000 personas. La mayoría de ellos están afiliados a la Iglesia Católica griega, la Griega Ortodoxa y la Católica Romana. Hay muchos árabes cristianos que abandonaron Israel y las ciudades que hoy están bajo dominio palestino para emigrar hacia países lejanos, como Chile, Canadá, Brasil o Argentina. Los árabes cristianos en Israel se han destacado por sus dirigentes políticos, muchos de los cuales han representando a todos los árabes en Israel. Los diputados Tufik Tibi, Emil Habibi o Azmi Bishara son una muestra de esta camada de dirigentes. Salim Giubran es el primer (y por el momento único) juez árabe cristiano de la Corte Suprema de Justicia de Israel. Por último, existe una minoría conocida como los Circasianos. Ciudadanos oriundos del Caucaso y con costumbres muy parecidas a las de los cosacos. Son 3000 personas que habitan dos aldeas en la Galilea. Son musulmanes sunitas aunque se definen como un pueblo diferente al árabe. Tienen una diferenciación étnica clara y no desean ser absorbidos ni por el estilo de vida judío ni por el musulmán. Los circasianos sirven en el ejército de Israel. Las ciudades árabes más importantes en Israel son Nazareth (66.300 almas en el año 2008), Um-El Fahem (44.400), Rahat (43.700) y Taybe (35.500). El 60% de los árabes en Israel habitan en la Galilea, en donde se han afianzado como “mayoría”. La ciudad de Nazareth es un centro del cristianismo y de los árabes israelíes de religión cristiana. Allí se encuentra la Iglesia de la Anunciación. En los últimos años, árabes musulmanes pretenden modificar el perfil de la ciudad de acuerdo a la realidad demográfica.7El importante crecimiento de la población árabe en Israel ha despertado profundos temores entre la mayoría judía. Uno de los pilares para conservar a Israel como un estado “judío” y, a la vez, “democrático” es el mantenimiento de una importante mayoría judía. Los conflictos políticos entre Israel y los palestinos han extremizado las tensiones entre los judíos y los árabes en el país siendo que, para no pocos judíos, la minoría árabe es considerada una “quinta columna”, un grupo que es captado como “fiel a los intereses de los enemigos del país”. En una encuesta del prestigioso profesor Sami Samoja de la Universidad de Haifa (2009) se registró un preocupante aumento del “rechazo” hacia la existencia del estado de Israel entre los árabes israelíes (22% en el 2009 frente a un 7% en 1995) mientras que el 40% de estas personas negaban la existencia del Holocausto. Existe una relación directa entre el aumento de las tensiones políticas y militares entre los palestinos e israelíes y el descontento entre la minoría árabe-israelí en su relación hacia el estado hebreo. Siendo así, una de las propuestas políticas sopesadas en Israel es intercambiar territorios con alta densidad de población árabe, que pasarían a formar parte del futuro estado palestino, para recibir a cambio los bloques de asentamientos judíos en Judea y Samaria8. Las encuestas de opinión muestran que los árabes israelíes no están de acuerdo con esta idea. Los representantes árabes israelíes han pedido, en varias oportunidades, modificar los símbolos nacionales del estado. Su intención es la de transformar a Israel en un “estado de todos los ciudadanos” y no “un estado judío”. En este marco, han pedido modificar el himno nacional (Hatikva) o la bandera con el “Maguen David” (Estrella de David) en el centro ya que, a su criterio, esto no los representa. Los judíos en Israel responden que varios países poseen “cruces” en sus banderas (Suecia, Finlandia, Noruega, Gran Bretaña, Suiza, Grecia, etc) y, además, muchos países con mayoría musulmana han colocado símbolos musulmanes en sus banderas nacionales como Turquía, Túnez, Argelia, Mauritania, Arabia Saudíta, etc… El gobierno israelí observa con sospecha y temor el crecimiento y la extremización de la minoría árabe israelí. En el marco de estos temores, se dictó una ley (31 de julio del 2003) por la cual un ciudadano israelí (judío o no) que se case con una persona palestina “no” posibilitará que ese palestino reciba la ciudadanía israelí. Es decir, los casamientos entre árabes israelíes, por ejemplo, y palestinos no permitirá el aumento de la población palestina. El principal argumento vertido por los promotores de esta ley es el temor a los atentados terroristas impulsados por árabes israelíes. Árabes israelíes han realizado atentados terroristas. Desde la última Intifada (2000-2005) se han registrado varios casos: El 9 de setiembre del 2001, un árabe israelí se suicidó en el tren de Naharia, matando 3 personas e hiriendo a otras 90. En agosto del 2002, árabes israelíes del poblado de Ana acogieron en su casa a un terrorista que declaró su intención de realizar, lo que finalmente haría, un atentado en el bus 361. Árabes israelíes del este de Jerusalén han participado en varios atentados con tractores en la capital. El caso más famoso es el del diputado árabe israelí Azmi Bishara, que se escapó de la justicia israelí tras ser acusado de espiar a favor de Hezbollah. Durante el mes de octubre del 2009, árabes israelíes promovieron manifestaciones violentas en la ciudad vieja de Jerusalén, argumentando que Israel deseaba destruir los lugares santos del Islam. Lamentablemente, no se trataba del primer intento de provocar tumultos violentos por parte de esta minoría (principalmente, se trataba de activistas ligados al Movimiento Islámico). 8 El principal dilema para las autoridades israelíes es que, para reducir la tasa de nacimiento de los árabes israelíes y así conservar la mayoría judía en Israel, es necesario aumentar su nivel de vida ya que esto asegura el descenso de la tasa de natalidad. Sin embargo, las inversiones de los distintos gobiernos de Israel en la minoría árabe son limitadas, entre otras cosas, ya que su fidelidad hacia el estado es puesta, constantemente y con fundamentos, en duda. En Israel, existen ciudades en donde solamente o mayoritariamente, viven judíos. Por ejemplo, Rishón LeTzión, Raanana, Hertzlia o los kibutzim. Existen poblados que son árabes musulmanes. Por ejemplo, la ciudad de Bartaá. Existen ciudades en donde árabes musulmanes y árabes cristianos se disputan la supremacía, como en Nazareth. Existen ciudades drusas como Daliat El Karmel y beduinas como Rahat. Existen ciudades en donde judíos y árabes conviven amigablemente como en Haifa o en cierta armonía como en Acco o Yaffo. Judíos, beduinos y drusos conviven en el ejército y todos juntos lo hacen en la vida comercial. De alguna manera, a veces juntos y a veces separados. El problema principal al encarar esta “fragmentación” de la sociedad israelí, es definir claramente “¿Qué significa ser una persona religiosa?”. Puede que haya gente entre nosotros que diga: El judío religioso es aquel que – desde el punto de vista de su comportamiento – intenta cumplir el máximo de las Mitzvot (leyes religiosas) mientras que una persona laica – en su comportamiento – el tema del cumplimiento de las mitzvot no tiene ningún peso en sus vidas. Otro enfoque analiza el tema desde el punto de vista del conocimiento y la interpretación de las leyes: Para algunos, existe una sola interpretación de las leyes, y existe una sola interpretación válida para dichas leyes. Puede que para algunos, la Halajá (compendio de leyes e interpretaciones judías) sólo puede ser comprendida de acuerdo a lo interpretado por los sabios ortodoxos mientras que para otros existen varias interpretaciones posibles (conservadoras, reformistas, etc). Por último, podemos considerar a una persona que se considera “religiosa” justamente por eso, porque se “siente” religiosa y define su propia definición con el hecho que “siente” que se esfuerza en cumplir todo al máximo. En este mismo sentido, puede que una persona se sienta “laica” ya que – sepa o no algo sobre judaísmo – las leyes del “judaísmo” no tienen ninguna influencia ni peso en su vida cotidiana. Por comportamiento, por conocimiento, por ley o por sentimiento… resulta difícil establecer un parámetro en donde todos coincidan. Judíos religiosos y judíos laicos en Israel Barrio ortodoxo de Mea Shearim en Jerusalén. Se trata de uno de los lugares más pobres del país.Con respecto al estado de Israel, hay quienes consideran que “laico” significa apoyar la separación entre estado y religión mientras que los filosóficamente más “conservadores” preferirían preservar tintes judaicos como parte de los valores oficiales del estado. Podríamos entrar en una apasionada discusión sobre los parámetros para identificar el grado de religiosidad de una persona. Podríamos desarrollar una especie de tabla de medición en donde se le pregunte a la gente: ¿Cuidas cashrut (casher)?, ¿Viajas en shabat?, ¿Prendes la televisión en shabat?, ¿Rezas en una sinagoga durante el shabat?, ¿Vas sólo los viernes de noche o también el sábado?, ¿Ayunas en Yom Kipur?, y una cantidad de preguntas que medirían desde el punto de vista del comportamiento hasta que punto una persona es “religiosa”, sin analizar -en absoluto -hasta que punto su alma “vive” y “siente” ese vivir judío o si; por otro lado; ese ser comprende el significado y enseñanza de lo que está haciendo de manera cotidiana. En este sentido, el Rabino Kook escribió que los transgresores de la Torá, los que violan las leyes de forma abierta pero que se unen con mucho amor en misiones que corresponden a todo el pueblo de Israel (Klal Israel) y a la tierra de Israel, ellos están en un nivel más elevado que el “alma” de los creyentes que no tienen esta cualidad. Por otro lado, los creyentes están en un nivel más elevado “espiritualmente”. Los términos que se usan hoy en Israel son Jiloní (laico) y Datí (religioso). Para el Rab Kook estos eran nombres vanos que provocan una división nociva para el pueblo de Israel. Sin embargo, son términos muy utilizados en la vida diaria. Maimonides (Rambam) escribió que cada persona era “Juzgada” de acuerdo a la mayoría de sus acciones: si la mayoría de ellas eran Mitzvot, esta persona es justa; si la mayoría de ellas eran transgresiones, esta persona es perversa. Puede ser que una persona que es llamada religiosa la mayoría de sus acciones sean transgresiones, entonces será llamado perverso y una persona que es llamada laica la mayoría de sus acciones sean Mitzvot, entonces será llamado justo. Es importante señalar y concluir entonces que la división entre religiosos y laicos no es tan halájica (legal), sino más que nada una separación “social”. Como se observará en estas líneas, el tema es bastante complicado de acordar. Además, la conducta de un judío en la diáspora no es exactamente igual a la de los judíos israelíes. Por ejemplo, puede que para muchos judíos de la diáspora leer la Hagadá de Pesaj o ayunar y no viajar en Yom Kipur es una muestra de “gran religiosidad” mientras que para la gran mayoría de judíos en Israel realizar lo aquí explicado no es “gran cosa”. Muchos judíos de la diáspora, que viajan a Israel por un tiempo, regresan afirmando: “En Israel yo era mucho menos judío que lo que era en la diáspora” o bien “los israelíes son terriblemente laicos, no saben ni les importa nada de judaísmo”. Dicha afirmación, un tanto superficial, obvia el hecho que en Israel se vive un ambiente de judaísmo todo el año, los chicos estudian Tanaj en el colegio y las fiestas religiosas son las fiestas nacionales. Por ejemplo, en Purim muchas personas deambulan disfrazadas por las calles de las ciudades y se envían unos a otros los regalos tradicionales. Para terminar, en una conferencia dictada por Gustavo Perednik en Uruguay, este importante pensador de habla hispana dijo: “Yo siempre digo – afirmó – que si alguien quiere hacer una comparación entonces uno tiene que comparar al más laico en la diáspora con el más laico en Israel y al más religioso en la diáspora y al más religioso en Israel… y en todos los casos, siempre 'es más' el israelí”. La pregunta del millón en Israel es responder a la pregunta: “¿Tú, cómo te defines?”. Veamos una encuesta publicada en la página de internet de Arutz 7 – un medio 910 de comunicación nacional religioso. Probablemente, si la muestra la publicase un diario izquierdista-laico como “Haaretz”, puede que los resultados serían interpretados de modo diferente. De todos modos, esta encuesta refleja cercanamente los datos reales (en especial, porque se trata de un trabajo serio de la Central Nacional de Estadística de Israel del año 2004)9: “Los judíos en Israel son el 81% de la población en Israel. Entre esta parte de la población, 8% se declara Jaridí (Ortodoxo), 9% se declara “religioso” (Datí), 12% se declara tradicionalista religioso, 27% dice se conservador mientras que el 44% dice ser Laico (Jiloní). Dentro de la población árabe, 11% se consideran muy religiosos, 49% religiosos, 21% dicen no ser muy religiosos y el 18% dice ser no religioso. Según la encuesta, casi no se han producido cambios en las encuestas entre los años 2002 al 2004 en la población árabe, en cambio entre la población judía si se han producid: Hay un aumento de las personas que se llaman “ortodoxas” (Jaridiot) y también entre los que se denominan Laicos. Por contrapartida, hay un descenso entre los que se clasifican como conservadores o como religiosos. El índice de Jaridim creció entre 2002 al 2004 de un 6% a un 8% mientras que los que dicen ser laicos aumentaron su cantidad de un 42% a un 44%”. Si se ubican en una línea imaginaria los datos que nos entrega la Central Nacional de Estadística observamos que: El problema principal con esta encuesta es que divide al campo religioso en cuatro grados posibles: ortodoxos, religiosos, tradicionalistas y conservadores pero cuando trata con los israelíes laicos los colocan a todos “en una sola bolsa”, bajo la denominación genérica de “laicos”, cuando sabemos perfectamente que también entre los laicos existen distintas “tonalidades”. Entre los laicos en Israel hay ciudadanos que están completamente en desacuerdo con toda manifestación religiosa en la vida pública. No quieren saber nada de los rabinos, no les importa si el restaurante tiene un permiso de cocina casher o no les importa viajar o no en Yom Kipur. Entre los laicos, también hay personas que “si” les importa que su hijo se eduque en un colegio en donde enseñan religión o tradición, que prefieren casarse por Jupá en la sinagoga o que “si” ayunan y rechazan viajar en Yom Kipur. Existen analistas de la sociedad israelí – como el Prof. Abiad Rabitzky – que prefieren observar la sociedad Israel como una campana. En ambas puntas de esta se encuentran los extremistas en temas religiosos, ya sean ultra-ortodoxos o ultralaicos. En el medio se encuentran un montón de personas que manifiestan su judaísmo de manera diversa. Se cree que aproximadamente el 10% es extremista de un lado mientras que el otro 10% es extre-Religioso Ortodoxo -------------------> 8% Religioso --------------------------------------> 9% Tradicionalista ----------------------------->12% Conservador --------------------------------> 27% Laico ---------------------------------------------> 44% Marcha del Orgullo Gay en Jerusalén: uno de los eventos en donde puede observarse las tensiones entre laicos y religiosos en Israelmista para el otro. En medio de toda esta controversia se encuentra el 80% que manifiestan su judaísmo de formas poco homogéneas. Lo que sucede, muchas veces, es que los extremos son los que hacen más ruido (como la campana) y los que son difundidos en los medios de comunicación. Ahora bien, cuando hacemos una categorización de religiosos o laicos, la referencia se mantiene en un nivel general, ya que si se pregunta a los israelíes su opinión sobre temas puntuales, es posible que estas cifras puedan ser presentadas de forma diferente. Por ejemplo, Israel Jamitovsky escribe en un artículo llamado “Reflexiones acerca del Proyecto de ley de Conversión” que si le preguntan a los israelíes en “¿Qué rito te gustaría casarte?” entonces 60% responde que según la corriente Ortodoxa mientras que el 9% dice que en la Reformista o en la Conservadora. Puede que ésta respuesta demuestre que los israelíes conocen poco de las otras corrientes y por eso se expresan así. De todos modos, el hecho de que afirmen que quieren casarse por el rito ortodoxo (60%) no implica que sean ellos mismos ortodoxos. Existen barrios en ciudades que sus habitantes son judíos ortodoxos o como se los califica en la prensa “ultra ortodoxos”. Por ejemplo en la ciudad de Jerusalén está el barrio ortodoxo de Mea Shearim o de Guivat Shaúl. Existen ciudades con una importante mayoría de judíos ortodoxos como la famosa Bnei Brak (ésta es la ciudad con mayor densidad de población en Israel – 17.851 habitantes por kilómetro cuadrado). Existen otras ciudades en donde la mayoría laica es evidente como la moderna Modiin. Asentamientos israelíes como los kibutzim, de origen socialista, son otro de los sectores con una contundente mayoría laica. El problema principal entre laicos y religiosos en Israel se produce en ciudades en donde viven entremezclados y en donde no existe una mayoría mucho más importante que la minoría. Allí, la discusión pasa por, por ejemplo, si un camino debe ser cerrado durante el shabat para evitar que los ortodoxos vean como los laicos violan abiertamente el día de descanso. La controversia se centra en si hay que permitir la apertura de bares, discotecas, negocios en shabat o no, y en las ciudades más laicas, si se tiene que permitir el permiso para que autobuses públicos trabajen durante esta jornada. Un ejemplo de reiteradas tensiones entre laicos y religiosos lo observamos en la capital, Jerusalén. Los laicos (y a veces no solamente ellos) en Israel acusan a los ortodoxos de no enrolarse en el ejército. Como respuesta, los ortodoxos afirman que estudiar Torá mantiene al pueblo de Israel con vida. Los laicos afirman que los ortodoxos no producen o no hacen algo útil para la economía del país y que sus escuelas religiosas (Yeshivot) son mantenidas por el dinero estatal, es decir, por los impuestos que pagan las personas que producen. Por contrapartida, los ortodoxos acusan a los laicos de haber perdido la brújula espiritual que siempre guió a los judíos y de comportarse peor que los antisemitas. Los laicos dicen que mientras que ellos tienen 2 o 3 hijos los ortodoxos tienen un montón y por lo tanto dentro de unos años los van a superar en número. Los ortodoxos contra atacan afirmando que Israel debe ser un centro nacional en donde el judío se comporte como tal y no un país vacío de contenidos. En síntesis, se trata de una discusión MADE IN ISRAEL. Uno de los conflictos principales entre laicos y religiosos se centra en el conflicto en torno al derecho a ser reconocido, por el Rabinato, como judío. Comencemos explicando que la ley israelí permite a las personas que se consideran judías “regresar” a Israel y recibir la ciudadanía inmediatamente. La conocida “Ley del Retorno” permite que no solamente puedan hacer “aliá” (inmigrar a Israel) personas que hayan nacido de vientre judío o se hayan convertido, sino también para las personas que se han casado con un judío, el que tiene un padre judío 11(incluso si su madre no lo es), quien es nieto de un judío y hasta quien es pareja de un hijo o nieto de judíos. Siendo así, una persona que se casó hace 100 años con una no judía y que se murió hace cuarenta le está heredando hasta su nietos y a las parejas de estos, el derecho de regresar a Israel (incluso si sus padres, en caso de ser el nieto, no son judíos). Una persona puede recibir ciudadanía israelí pero eso no significa que sea reconocido como judío por el Rabinato de Israel. Tras la implementación de la Capitulaciones Otomanas y tras la adopción del Acuerdo del Status Quo (1948) se decidió, en Israel, que los temas “personales” serían tratados por la autoridad religiosa de cada minoría religiosa. Así, se crea el Rabinato de Israel (1953) que pasó a poseer autoridad en temas de casamientos, divorcios y entierros. El Rabinato sólo puede casar judíos. Pero… ¿quién decide quién es judío?, el propio Rabinato por supuesto… ¿bajo qué premisas? Lógicamente, la interpretación Halájica (ley ortodoxa) que determina claramente quién es judío y quién no (vientre judío o conversión reconocida). Al permitirse que puedan hacer “aliá” personas que luego el Rabinato no las reconocerá como judíos (y no podrán casarse en Israel ni enterrarse en cementerios administrados por el Rabinato), se crea una situación como la actual, en donde unos 320.000 inmigrantes no son reconocidos por la Halajá y por el Rabinato como judíos. Cada año se agregan a esta cifra otros 8.000 inmigrantes no reconocidos como judíos. Además, se suman cada año otras 4.000 personas por crecimiento natural que tampoco, valga la redundancia, son reconocidas como judíos. Según la estimación corriente, desde el año 2000, el 80% de los hijos de los “olim” de la ex Unión Soviética no son reconocidos como judíos. Estas personas son consideradas “psulei jitun” siendo que no se pueden casar con el 75% de la población en Israel. No pueden ser enterradas en cementerios religiosos (por ejemplo si caen en combate defendiendo a Israel no se las puede enterrar en un cementerio militar del Rabinato Militar) ni tampoco pueden adoptar y ser reconocidos por el Rabinato. Se trata de un problema que afecta los derechos individuales básicos que suele ser asegurados en las democracias occidentales, se trata de un problema práctico social y un conflicto a nivel nacional. En Israel vemos un grupo importante de personas que se definen como “israelíes” desde el punto de visto sociológico y nacional. Hablan hebreo como lengua madre, sirven en el ejército y educan a sus hijos en las escuelas públicas nacionales. Sin embargo, no son considerados judíos por el Rabinato. Para estas personas, una solución sería la conversión al judaísmo. El número de personas entre los olim (nuevos inmigrantes) que se convierte ronda entre el 10% al 15%. La mayoría de los “olim” que no son considerados judíos, se siente parte de la mayoría judía. Solamente el 10% de ellos se registran12 Natan (Anatoli) Sharansky, actual Presidente de la Agencia Judía para Israel. Uno los problemas que deben enfrentar muchos olim de la ex Unión Soviética es lograr ser reconocidos por el Rabinato de Israel como judíos.como “católicos”. Si antes de llegar a Israel, la mitad de estos inmigrantes afirmaban estar interesados en la conversión, cuando llegan al país esta cifra cae drásticamente. Una de las causas que explica este descenso son las importantes exigencias requeridas para la conversión ortodoxa, que valga la pena recordar, es la única opción válida. El proceso de conversión dura un año. Para confirmar y aprobar que una persona se ha convertido “con éxito” se mide un enfoque sociológico: ¿la persona se rodea por un núcleo de gente religiosa?, ¿pertenece a una comunidad?, ¿dónde estudian sus hijos? Un segundo enfoque se ve en la conducta: ¿cumple mitzvot? ¿Come comida casher? ¿Se viste de manera sobria? Y por último un enfoque psicológico: ¿el candidato se ve a sí mismo como una persona religiosa?, ¿demuestra motivación? Si se cumple el proceso recién señalado, se procede a realizar el Brit Milá (la circuncisión en los hombres) y el baño ritual (Mikveh) en las mujeres. Es importante señalar que en los últimos años se han desarrollado planes de estudio enfocados en dar respuestas a realidades específicas y que se adaptan a públicos puntuales (y que además, dependen del carisma y de la flexibilidad del rabino que dirige el programa). Se trata de un tema muy doloroso en Israel. Durante muchos años, los sefaradim eran considerados de manera despectiva por la – entonces – mayoría y el “stablishment” ashkenazi. Cabe recordar que al declararse la independencia del Estado de Israel, los ashkenazim eran el 85% de la población mientras que durante los primeros dos años llegaron otras 600.000 personas, la mayoría de ellas escapaban de los países árabes en donde habían residido durante siglos (ellos eran sefaradim). Pero antes de desarrollar este tema es necesario definir quienes son los ashkenazim y quienes los sefaradim. Ashkenazi era el nombre que recibía el judío de Alemania, Holanda y del norte de Francia, y, desde el siglo XVI, también todos los judíos del oriente de Europa y sus descendientes. Ashkenaz aparece en el libro Génesis, como uno de los nietos de Ifat Ben-Noaj. A lo largo de su formación particular, los ashkenazim desarrollaron un rito particular y a hablar un dialecto propio: el idish (una lengua mezcla de alemán, hebreo y eslavo). Los Sefaradim llevan ese nombre en recuerdo de los deportados por orden de las autoridades españolas en 1492. Sefarad es como se conoce en hebreo a “España”. Otra forma de llamarlos, más moderna, es utilizando la palabra “mizrajim” (orientales)12. El nombre pasó a denominar a todos los judíos que provienen de los países árabes y que se fueron asentando en los países que formaban parte del Imperio Otomano. Los sefaradim comenzaron a desarrollar una serie de rezos estilo “sefaradi” y algunos de ellos hablaban el dialecto Ladino (dialecto del castellano). Evolución de los grupos: Los ashkenazim comenzaron a llegar a Israel en el siglo 13 Ashkenazim y Sefaradim en Israel Sinagoga Abuhav en Safed (al norte de Israel). Una sinagoga sefaradí, con su bamah (atrio) en el centro de la sala. חרזמ ī ī ā14 XVIII pero eran una minoría poco homogénea (la mayoría la conformaban sefaradim que vivían en el Imperio Otomano). Las autoridades del Imperio Otomano reconocían únicamente al rabino de la mayoría de los judíos que vivían en Israel, es decir, los sefaradim. El sionismo, como movimiento político que luego se transforma en un movimiento de asentamiento práctico en Eretz Israel fue impulsado por sionistas de Europa (Hertzl, Weitzmann, Jabotinsky, Borojov… todos ellos asheknazim). La idea del renacimiento nacional político nació en Europa, organizando fuertes olas de nuevos inmigrantes que llegaban a Israel provenientes del viejo continente. Así, de manera veloz, los ashkenazim se convirtieron en la mayoría de los que vivían en Israel. Los olim de la primera aliá provenían principalmente de Europa oriental. Los sionistas socialistas que llegaron en la segunda aliá fueron fundamentales para el desarrollo de los asentamientos y de la economía kibutziana en Israel. Los olim de las tercera y cuarta aliá llegaron con un gran bagaje cultural y, por sobre todo, arribaban provistos de una capacidad económica por su condición de comerciantes o profesionales independientes. Imagínense entonces, una sociedad con empresas y negocios que se levantaban en medio de Tel Aviv, cuyos dueños hablaban idish y alemán, comenzaban a escucharse la mejor música de Europa, desarrollando las manifestaciones culturales conocidas en Europa. Toda esta gran fuerza económica y social tenía también su faceta política. Los partidos políticos centrales en el recién creado estado de Israel habían sido formados en Europa13 y eran liderados por ashkenazim. Menajem Beguin, Ben-Gurión, Moshe Sharett, todos ashkenazim. Las bases institucionales de Israel fueron obra del impulso de los judíos que se escapaban o partían desde Europa. En el trayecto, siempre llegaron judíos sefaradim. Sin embargo, tras la creación del estado comenzaron a llegar en masa por lo que se encontraron con un choque cultural importante. Mientras que los pioneros sionistas llegaron desde la judería ashkenazí, con especial fuerza desde el comienzo del siglo XX, los judíos sefaradim llegaron, en su mayoría, como refugiados de los países árabes. El embrión del estado de Israel era ashkenazi y las masas que llegaban tras la declaración del estado no lo eran. Esto provocó un conflicto cultural que “se sigue intentando resolver”. Dentro de los ashkenazim también existían divisiones o estereotipos. Los alemanes son cultos y puntillosos hasta la exasperación, afirmaban algunos. Los judíos de Polonia son pobres pero religiosos. Los de Rumania tiene fama de poco confiables… De todos modos, las diferencias culturales entre esos ashkenazim y los sefaradim que llegaban eran mucho más importantes que las diferencias entre el polaco, el rumano o el yeke. Salah Shabati (1964), el excelente film de Efraim Kishón con Jaim Topol (“El violinista en el Tejado”) muestra satíricamente la realidad social israelí.Los sefaradim también tenían diferentes “famas”: Los irakíes eran ricos y más cultos – se afirmaba – mientras que los que llegaban de Marruecos eran muy problemáticos. Los que llegaban del Yemen o de Etiopía no conocían ni lo que era un inodoro – afirmaban los detractores. Lo cierto es que los sefaradim comenzaron su vida en Israel partiendo de un nivel económico, político y social inferior al de los ashkenazim. Desde el punto de vista religioso, existen importantes diferencias entre ashkenazim y sefaradim, y no solamente en las costumbres a la hora de rezar. Es posible afirmar que la distancia entre los extremos religiosos de los asheknazim es más grande que entre los sefaradim. Entre los ashkenazim encontramos los ortodoxos (como por ejemplo los que votan Iahadut Ha-Torá14) y también manifestaciones antisionistas que nacen desde el seno de la ortodoxia ashkenazi como los “Naturei Karta”15. En el otro extremo, muy alejados, están los ashkenazim ultra laicos. Muy diferente a esta clasificación, la mayoría de los sefaradim en Israel se consideran “tradicionalistas”, existiendo fuertes focos ortodoxos. Esto explica, en parte, el éxito de partidos políticos como Shas. Muchos de los israelíes que aún se denominan “sefaradim” aseguran que la desigualdad entre estas dos etnias en Israel se mantiene tras 62 años de independencia. En el año 1991 se publicó un estudio que mostraba que los ashkenazim habían estudiado – de promedio – 2.8 años más que los ashkenazim. En las universidades de Israel, cada 4 estudiantes de origen ashkenazí se registraba 1 sefaradí. Y eso, teniendo en cuenta que la cifra de sefaradim en las universidades del país se ha duplicado desde 1967. Esta diferencia en el nivel de educación se manifiesta también en los niveles de vida. Según los datos de 1991, los ingresos promedios de las familias de “sefarad” eran un 85% de lo que ganaban las familias de “ashkenaz”. Sumado a esto, las familias de “sefarad” tenían más hijos que las de “ashkenaz” y, por lo tanto, si se calcula el dinero por individuo la diferencia es mayor aún. Los líderes sefaradim afirman que la eternización del problema se debe a que las familias más poderosas suelen asegurar que sus hijos también estudien y desarrollen una sólida posición mientras que las que parten de una base socio-económica débil tienen más dificultades para superarse. Segundo, resulta complicado recibir medios para formarse cuando una familia tiene tantos hijos como los que tenían los sefaradim. Tercero, la desigualdad continúa ya que no se hace lo suficiente, desde las instituciones nacionales, para achicarla. Por último, existe una relación directa entre el hecho que los estratos más asentados de la sociedad, en general ashkenazim, viven en los centros culturales y económicos mientras que los más desprotegidos habitan la periferia. El problema de desigualdad entre sefaradim y ashkenazim se conoce como “Sheza Adati” – o fractura étnica. Tenemos por un lado la “Eda Sfaradit” (la étnia sefaradi) y la “Eda ashkenazit”. Cada tanto, se producen fricciones entre asheknazim y sefaradim, en especial, ya que estas diferencias son utilizadas por partidos o políticos para acusar al otro de desigualdad, segregación o bien para victimizarse. A la vez, observamos reclamos sociales totalmente justificados. Los estereotipos entre Ashkenazim y Sefaradim pueden verse con claridad en el cuento israelí “Mushanov e hijos” en donde, mientras el ashkenazí es visto como el estudioso universitario, el sefaradí se ocupa de los negocios del padre. En general, la jerga popular contaba que si se producían “matrimonios mixtos” (es decir, sefaradim con ashkenazim), se trataba de una familia ashkenazi que “aportaba” a la 15mujer mientras que el hombre solía ser sefaradí. A principio de los años 70’ se realizó una película israelí muy popular llamada “Casablanca”. Se trataba de un musical en el cual actuaba y cantaba el popular Yoram Gaón. Allí se relataba la historia de un grupo de chicos de Yafo, llegados a Israel desde la ciudad marroquí de Casablanca. La segregación étnica, la humillación y la mala imagen que tenían los “marrocanos” convivían con la necesidad de dicho grupo de superarse ante las evidentes adversidades. La canción central del film explica muchas de las cosas aquí contadas: “En el centro, a mitad de día, cuando el mercado estaba abierto, iba así como así con el pecho inflado, todos decían: que figura pasa por las callejuelas, me saludaban de cada ventana y ¡me daban sus respetos! Todos sabían muy bien entonces, quién, quién era al que le tenían más respeto. Todos sabían muy bien entonces, quién, quién era al que siempre le tenían más respeto. Cuando la batalla estaba encendida y mi batallón no se movía, el oficial decía: tú primero Kaza, todos sabían que Kazablan era el primero en marchar y desde atrás ellos gritaban: ¡Todos nuestros respetos! Uno va con una chica en Yafo por las tardes, si lo deseo ella caerá directamente entre mis brazos, pero no molestare al chico, que no comience a temblar, porque para mí es un principio: ¡Tengo honor! Si llega un borracho a un bar enseguida lo calmo, él vuela por la ventana derecho a Gibalia, pero después regresa, viene pequeñito, levanta una copa y encima me dice: ¡Todo mi respeto! Un ejemplo por demás paradigmático es el film de Efraim Kishón (1964) “Salah Shabati”. El personaje principal, Salah Shabati (encarnado por el genial Jaim Topol) hace de un refugiado judío sefaradí que se muda con su familia a Israel poco después del establecimiento de la "tierra prometida". A diferencia de sus vecinos que suelen trabajar duro, Shabati es mostrado como un vago que siempre busca la forma más fácil de conseguir las cosas. Sorprendentemente, Shabati se convierte en un héroe al descubrir una serie de acciones ilegales. "Salah Shabati” se mofaba de la sociedad israelí por las dificultades que enfrentaban las sucesivas oleadas de inmigrantes. En una escena reveladora, los inmigrantes emergen del mar, literalmente como en una ola, para ser vilipendiados por israelíes "veteranos" ya firmes en la costa. En la escena siguiente, los inmigrantes que salían del agua ya están en tierra firme vilipendiando a su vez a la ola siguiente. Hablemos un poco de números ahora: A primera vista, se calcula que; entre los judíos en Israel; se contabilizan un 60% de sefaradim mientras otros 40% son ashkenazim. Estos datos no son del todo correctos. Aquí citamos a las personas que dicen expresamente que se consideran ashkenazim o sefaradim pero existen un número importante de israelíes que se definen simplemente como “israelí”, posiblemente porque su familia sea una rara mezcla entre varias corrientes étnicas judías. La separación tajante entre sefaradim y ashkenazim se hace cada día más irreconocible. Es de suponer que, con el paso de los años, dicho fraccionamiento será aún más intangible. Según un estudio de Barbara S. Okun y Orna Khait-Marelly del año 2006, solamente un 5.3% de las personas entre 40 a 43 años eran descendientes de matrimonios mixtos (ashkenazim y sefaradim). Sin embargo, con el paso de los años estas cifras se elevan considerablemente. 16.5% entre las personas que tienen 20 a 21 años son descendientes de matrimonios mixtos (ashkenazim y sefaradim) y nada menos que un 25.1% (¡un cuarto de la población judía!) entre los que tienen 10-11 años. Ahora bien, si esto ya resulta un tanto confuso, vale la pena señalar que en Israel hay otros grupos étnicos minoritarios, dentro del judaísmo, que no entran en la categoría de sefaradim ni de ashkenazim. Teimanim o Yemenitas, a veces considerados “mizrajim”. Algunos consideran a los teimanim como parte de los judíos mizrajim u orientales, pues habi-16tan en el Yemen (significa "sur remoto") y Omán. Son los únicos que conservan la tradición de leer la Torá en la sinagoga en hebreo y en la traducción al arameo. Yemen se localiza al sur de la península arábiga y es cuna de los temainim y en hebreo Yemen se dice Teimán. Cuando Saladino fue sultán, los judíos del Yemén empezaron a tener una religión que sincretizaba el judaísmo y el Islam. Esta situación preocupó a Jacob ben Nathanael al-Fayyumi quien escribió a Rabbi Moshé ben Maimón, conocido como Maimónides. El gran Maimónides le respondió en una epístola intitulada Iggeret Teman (La epístola a Yemen). Esta carta causó gran impacto en la judería yemenita y se frenó todo este movimiento religioso novedoso. Beit Israel (casa de Israel), judíos de raza negra. Son de raza negra y su nación es Etiopía. Son erróneamente llamados “falashas” El origen de ellos no es muy claro, se sabe que se remontan a épocas antiquísimas pero no hay registros exactos sino más bien leyendas y especulaciones. Algunas teorías afirman que podrían ser hijos de Menelik, supuesto hijo del rey Salomón (Shlomó) con la reina de Saba y de los conversos al judaísmo que se registraron en la zona. Hay quienes afirman que son hijos de nativos africanos y miembros de la tribu de Dan que se afincaron en Kush (Etiopía). Algunos dicen que son hijos de judíos comerciantes, exiliados o viajeros con negros locales a lo largo de la historia. Gruzim o georgianos, a veces considerados ashkenazim. Pertenecen a la nación de Georgia, en el Cáucaso, gruzim viene del término ruso Gruzinskie Yevreyi, Judíos Georgianos. El nombre georgiano de la comunidad es Huria o Ebraeli. No se sabe cómo ni cuándo llegaron a Georgia pero lo que sí es indiscutible es que ellos son una de las comunidades más antiguas de la diáspora judía alrededor del siglo I de la era común. El sistema político israelí es una manifestación muy representativa de la fragmentación observada en la sociedad israelí. En las primeras décadas del Estado de Israel, aquella persona que votaba al Partido Laborista (entonces llamado Mapai), solía ser socio de la Histadrut Ha-Ovdim Be-Eretz Israel (Organización de Trabajadores de Israel), la cual brindaba a sus socios un amplio servicio de protección gremial, médica, hospitales, o pensiones. El votante del Mapai era simpatizante del equipo de fútbol Hapoel (El Trabajador) de su ciudad y su cuenta de ahorro la tenía en el Bank Hapoalim (Banco de los Trabajadores). Frente a esto, aquel ciudadano que apoyaba al partido derechista Jerut, simpatizaba con los equipos de fútbol de Betar, tenía su cuenta de ahorro en el Bank Leumí (Banco Nacional), recibiendo protección médica en la Histadrut Ha-Ovdim Ha-Leumit (Organización Nacional de Trabajadores). Cada corriente ideológica fue desarrollando un sistema de servicios para sus seguidores, aún antes de la creación del Estado de Israel. Una de las frases favoritas de David Ben-Gurión era: "Debemos pasar del sectorialismo al estatismo", es decir, crear un sistema nacional para toda la población y no sólo para ciertos seguidores políticos. En la práctica, resultó bastante difícil lograr esto, y sólo durante los últimos años se notan los cambios. Desde el año 1967 se fue conformando, en el mapa político israelí, una diferenciación clara entre la izquierda y la derecha política. El parámetro más importante para clasificar un partido político en Israel es ubicarlo a través del eje "halcones frente a palomas". Se trata de clasificar la posición de cada agrupación en torno al futuro de los territorios conquistados o liberados en la Guerra de los Seis Días 17 Fragmentación ideológica política entre la derecha (halcones) y la izquierda (palomas) (Judea, Samaria y la Franja de Gaza) y la naturaleza de las relaciones internacionales de Israel (en especial con los palestinos y los árabes vecinos). "Paloma" es quien toma una actitud más conciliadora sobre el dominio judío en los territorios citados, el establecimiento de un estado palestino, el diálogo con la OLP o el Hamás, la retirada de los asentamientos judíos en Judea, Samaria y la Franja de Gaza, la participación de la ciudad de Jerusalén, etc. Frente a ellos, están los "halcones", quienes adoptan una actitud menos conciliadora ante estos mismos temas. En la jerga popular israelí a los palomas se los denomina "izquierda" y a los halcones, "derecha". Es posible simplificar señalando que una persona identificada con el “campo político” paloma (izquierda) apoyará dos premisas básicas: a) Siempre se puede encontrar un socio para la paz. Es necesario hacerlo. Se deben fortalecer a los socios proclives al diálogo. En otras palabras, en el lado árabe palestino hay con quien hablar y negociar la paz. b) Es bueno, para los intereses del estado de Israel o por una razón de justicia histórica ceder los territorios conquistados tras la guerra de 1967 para crear un estado palestino. Cuando hablamos de que resulta beneficioso para los judíos ceder territorios incluimos valoraciones como “no podemos asimilar millones de palestinos en nuestro estado ya que perderíamos el tinte judío de nuestro país” pero tampoco “podemos vivir en una situación de dominio militar sobre otro pueblo”. En tanto y en cuanto una persona sea “muy de izquierda”, más extrema será su posición en estos dos puntos. El polo opuesto lo ocupan las agrupaciones ligadas a los “halcones” (derecha). Las dos premisas en este campo son: a) No hay un socio para la paz ya que la dirigencia palestina, pública o subliminalmente, no ha abandonado su deseo de destruir a Israel, por la vía diplomática o por la vía del terror. El Hamás y su rechazo a reconocer un estado judío es un buen ejemplo de esto. b) La tierra de Israel pertenece al pueblo judío o bien, es un error estratégico ceder territorios a terroristas. En otras palabras, no hay que ceder terrenos porque pertenecen históricamente al pueblo de Israel o porque los renunciamientos territoriales han promovido y envalentonado al terrorismo palestino o del Hezbollah. En tanto y en cuanto una persona es “muy de derecha”, más extrema será su posición en estos dos puntos. Vale la pena señalar que tras la Intifada de El-Aksa, se formó un partido político llamado “Kadima” que afirmaba que “no había con quien hablar” pero que “había que ceder territorios” (desconexión de la Franja de Gaza, como ejemplo). Se trataba de una postura de centro que tomaba una de las dos premisas de cada campo. En la actualidad, Kadima apoya el diálogo con Abu Mazen (Autoridad Palestina) y también la concesión de territorios por lo que dicho partido se sitúa en el campo “Paloma”. Desde el punto de vista de la fragmentación entre judíos y no judíos, es evidente que la inmensa mayoría de no judíos (árabes musulmanes) se identifican con agrupaciones políticas del campo paloma. Ya sea alguno de los partidos políticos árabes o bien, votando a los partidos de la izquierda sionista. Muchos árabes israelíes no participan en las elec-18 Elecciones del 2009: Netanyahu (Likud), Livni (Kadima), Avigdor Lieberman (Israel Beiteinu) y Ehud Barak (Laborismo) fueron los candidatos de los cuatro partidos más importantes. Los cuatro, israelíes de ascendencia ashkenazi.ciones nacionales como una forma de rechazo a las instituciones y a la naturaleza del país. Según los resultados de las elecciones del año 2009, entre las minorías en Israel se registró el siguiente resultado: Partido Raam-Taal (32%), Hadash (27,3%), Balad (22.3%), Partido Laborista (4.6%), Kadima (3.7%), Israel Beiteinu (2.2%), Likud (2.1%), Shas (2%), Meretz (1,4%)16. Para que un partido o un bloque de partidos identificados con la derecha israelí ganen las elecciones nacionales deben conseguir, al menos, una ventaja de 55% contra 45% dentro de todos los votos “judíos” ya que dentro de la minoría árabe, los votos favorecen a la izquierda. En las elecciones del año 2009, el bloque nacional religioso logró 57.2% de los votos, divididos de la siguiente manera: Likud 23.5%, Israel Beiteinu 12.7%, Shas 9.3%, Yahadut Ha-Torá 5%, Ijud Ha-Leumí (3.6%), Ha-Bait Ha-Iehudí (3.1%)17. Desde el punto de vista del fraccionamiento social entre religiosos y laicos, existe una relación evidente entre religiosidad y un apoyo a las posiciones conservadoras (derecha-halcón). Observamos partidos políticos nacionalistas y religiosos como Ha-Bait Ha-Iehudí (ex Mafdal) o bien, agrupaciones cuyos votantes son religiosos y tienden claramente hacia la derecha desde el punto de vista político (por ejemplo, Shas). Desde los años 80’, se nota una fuerte tendencia a colocar en un mismo bloque político, y en futuras coaliciones de gobierno a los partidos políticos religiosos y a los partidos nacionalistas a pesar de que se conformaron alianzas entre partidos religiosos y de la izquierda israelí (por ejemplo, Meretz, Shas y el Partido Laborista formaron una alianza en el gobierno de Itzjak Rabin 1992-1995). Desde el punto de vista del eje sefaradim y ashekanazim, durante los años 70’-80’ los investigadores políticos israelíes señalaban la relación entre origen étnico y el patrón de voto. Así, se solía afirmar que los sefaradim votaban hacia la derecha mientras que los ashkenazim lo hacían hacia la izquierda. Por supuesto, existe una factor intermedio que es la posición socio económica del votante. En este sentido, los más desprotegidos (ligados a los sefaradim) apoyaban a las agrupaciones políticas de la derecha política en Israel o bien , daban su voto al partido Shas, que defiende posturas muy “intervencionistas” (welfare state) desde el punto de vista socio económico. Para culminar con esta serie de generalizaciones, podemos afirmar que si un votante en Israel es ashkenazi, disfruta de una posición socioeconómica buena, es laico y culto, tenderá a votar hacia la izquierda. Si un votante es sefaradí, tradicionalista, forma parte de las capas más débiles y carece de formación, tenderá a votar hacia la derecha en lo político. Sin embargo, todas estas variables “explican” parte del fenómeno social relacionado con el “voto político”. La variable fundamental y definitoria a la hora de escoger un partido político, es la posición de cada individuo en temas de “Seguridad y Relaciones Exteriores”. Pasemos ahora a identificar a algunos 19 El rabino Ovadia Yosef (vota) es el líder espiritual del partido ortodoxo sefaradí Shas. Shas se posiciona como una agrupación de centro derecha en lo político pero de izquierda (propone amplias ayudas a los más desprotegidos) desde lo socio económico.sectores sociales (sub grupos) relacionados con estos dos campos políticos. En el campo de la derecha política ubicamos a la inmensa mayoría de los colonos judíos. Los colonos judíos son conocidos en hebreo con el nombre de “Mitnajalim” ya que redimen aquellos territorios que son una “herencia” (Najala) del pueblo judío. Ellos viven en asentamientos levantados tras la línea verde, los territorios conquistados /liberados por Israel tras la guerra de 1967. En el año 2009, vivían en los asentamientos judíos un total de 304.500 habitantes. Este número no incluye los 20.000 judíos que viven en las Alturas del Golán ni tampoco los 185.000 israelíes que habitan los barrios del este de Jerusalén (según el mapa anterior a la guerra de 1967). El crecimiento poblacional en estos territorios llega al 6% en el 2006 y otros 5.2% en el 200718. Se trata del doble de lo que crece la población israelí en general. Según la CIA World Factbook, el número total de colonos israelíes en Cisjordania, Altos del Golán y Jerusalén Este alcanza la cifra de 384.000 personas (alrededor del 6% de la población total de Israel). Según la misma fuente, se reparten de la siguiente forma: 187.000 en Cisjordania, 177.000 en Jerusalén Este y 20.000 en los Altos del Golán19. Según la Fundación para la Paz en Oriente Medio, en 2005, el número total de colonos era de 460.848, repartidos de la siguiente manera: 258.988 en Cisjordania, 184.057 en Jerusalén Este y 17.793 en los Altos del Golán. La permanencia y el estatus de los asentamientos es, desde la década de 1970, uno de los contenciosos más importantes del conflicto palestino-israelí. Los detractores de la política de Israel argumentan que la creación de asentamientos es una forma de colonización que viola el artículo 49, último párrafo, de la IV Convención de Ginebra de 12 de agosto de 1949 relativa a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra, ratificada en 1951 por Israel y Jordania y en 1953 por Siria. Sin embargo, al examinar dicho artículo, se comprueba que no es de aplicación para el caso de los asentamientos israelíes, ya que habla de traslado forzoso de la población del territorio ocupado a otro territorio. No es el caso de los asentamientos israelíes, pues ni es la población palestina la transferida, ni el traslado de la población israelí es forzoso. Los israelíes argumentan que se trata de un terreno que forma parte del derecho del pueblo judío y que se trato de un acto de defensa (la conquista) al ser nuevamente atacado (Israel) por los ejércitos árabes. Al verificar el voto de los colonos judíos en20 Mapa de la propuesta de acuerdo territorial del Primer Ministro Olmert. En cuadritos blancos los asentamientos judíos que Israel desearía anexar, de acuerdo con esta propuesta, en el marco de un acuerdo de paz.las elecciones nacionales de 2009, observamos los siguientes resultados: Likud 26.3%. Ijud Ha-Leumí 20% (frente a un 3.6% a nivel nacional), Iahadut Ha-Torá 13.5%, Shas 11.2%, Kadima 8.5%, Israel Beiteinu 8%, Bait Ha-Iehudí 7.8%, Laborismo 2.3% y Meretz 0.5%21. El bloque nacional religioso consiguió en los asentamientos consiguió el 88.7% de los votos22. Identifiquemos ahora otro sector de la población, esta vez, identificado con el bloque izquierdista. Los ciudadanos que viven en los kibutzim. Un kibutz (procedente del hebreo "agrupación") es una comuna agrícola israelí. Los kibutzim fueron esenciales para la creación del Estado de Israel. Son un experimento de carácter único y parte de uno de los movimientos comunales más importantes de la historia. Fueron fundados en un momento en el que la agricultura independiente no era práctica. Forzados por la necesidad a desarrollar un tipo de vida comunal, inspirados por su propia ideología sionista socialista, los miembros del kibutz desarrollaron un modo de vida comunal que atrajo el interés de la opinión pública mundial. Los kibutz han durado varias generaciones como utopía comunitaria. Desde la década de los '80 se han producido cambios substanciales e instrumentales en su organización interna manteniendo, buena parte de estos kibutzim, sus bases solidarias y cooperativas. Con el paso de los años, la cantidad de ciudadanos israelíes que vivían en kibutzim descendió. En el año 1948, el 8% de la población vivía en kibutz. En el año 2007 vivían 119.700 personas, menos del 2% de la población. Para el año 2004 existían 278 kibutzim en el país (el más grande es Maagan Mijael con 1.700 personas). En los kibutzim de Israel, Kadima recibió el 31,1% de los votos (en las elecciones del 2009), el Partido Laborista 30.6%, Meretz 17.7% y el Likud 5.8% . Junto a los kibutzim, encontramos los moshavim («asentamiento o población») que es un tipo de comunidad rural israelí de carácter cooperativo, similar al kibutz pero formado por granjas agrícolas individuales y promovidas por el sionismo laborista durante la segunda aliá (oleada de inmigración judía). Se diferencia del kibutz por incluir el concepto de propiedad privada. En las elecciones del 2009, el voto en los moshavim fue: Kadima 28.8%, Likud 22.6%, Laborismo 16.5% y Shas 8.3%24. Existe, también, una relación entre el apoyo a distintas corrientes ideológicas y la ciudad o la zona en la que habita el israelí. Las ciudades en desarrollo suelen apoyar tendencias nacionalistas (por ejemplo, en las elecciones del 2009 votaron Likud 25.9%, Israel Beiteinu 20.9%, Shas 16.8% mientras que Kadima recibió el 13.8%). Jerusalén es otra ciudad relacionada con las ideas nacionalistas y religiosas (en 2009, Likud 23.6%, Iahadut Ha-Torá 19%, Shas 15.1% mientras que Kadima recibió 11.5%). Frente a estos datos, la ciudad de Tel-Aviv suele ser considerada una basa de fuerte apoyo para las ideas universalistas. En Tel-Aviv (elecciones 2009), Kadima recibió 33.8% de los votos, Laborismo 15.2%, Meretz 7.7% mientras que el Likud logró 19.3% 21El término pobreza en Israel puede resultar aterrador. En especial, si uno asocia la palabra pobreza a las villas miserias, casas de chapa y cartón que podemos divisar en algunos sectores de las ciudades en ciertos países de habla hispana. Lo cierto es que en Israel, la pobreza no se manifiesta en villas miserias aunque existen una diferencia importante entre los ingresos de los más adinerados y la situación económica muy delicada de las clases más desprotegidas. Los informes de la organización israelí “Latet” (Dar) muestran que a lo largo de los últimos cuarenta años, el índice de pobreza en el país se ha extendido entre la población israelí. La organización afirma que en el año 1969 vivían en Israel 282.800 personas por debajo de la línea de la pobreza siendo que en los últimos 40 años se han agregado 1.348.209 personas, 571.900 durante la última década. Mientras que la población israelí ha crecido en un 152%, la cantidad de pobres ha aumentado un 477%. En el informe anual del año 2008, el Seguro Nacional de Israel (Bituaj Leumí) afirmaba que una de cada cinco personas en Israel era “pobre”. Según este informe, en el año 2008, se contabilizaban 420.100 familias pobres, un total de 1.651.300 personas entre las cuales encontramos 783.600 niños. Los datos del Seguro Nacional indican que el 46.3% de los pobres pertenecen a familias que trabajan y el 22.1% poseen estudios secundarios. El porcentaje de familias que se sitúan por debajo de la línea de pobreza, tal como se define por el Instituto del Seguro Nacional, se mantiene en 2008 en el mismo nivel que en 2007 (19.9%), y se encuentra levemente por debajo de las cifras de 2006 y de 2005 (20% y 20.6%, respectivamente). El crecimiento vivido por Israel durante los últimos años no ha influenciado favorablemente para una reducción de la pobreza. El PBI por habitante se situaba en 84.000 shékels anuales en el año 2004 y ha pasado a casi 95.000 (unos 25.000 dólares) shékels en el año 2008 (ambos valores a precios constantes, para hacerlos comparables). Uno de los problemas fundamentales observados en Israel es la creciente diferencia entre ricos y pobres. El coeficiente de Gini es uno de los índices más conocidos para estimar la desigualdad del ingreso. Toma valores dentro del rango (que van desde 0 a 1) siendo que cuanto mayor es su valor, mayor es la desigualdad que mide. En el caso de Israel, el coeficiente de Gini para el año 2002 se situaba en 0.368, para ubicarse en 0.385 en 2008, es decir ha venido aumentando en los últimos años. Los valores del coeficiente de Gini para los años 2005, 2006 y 2007 en Israel eran 0,388, 0,392 y 0,383 respectivamente. Según los datos aquí ofrecidos, es posible apreciar que el indudable crecimiento económico que ha gozado el país en los últimos años no sólo no se ha reflejado equitativamente entre los diferentes grupos poblacionales, sino que se habría concentrado en los receptores de mayores ingresos. 22 Fragmentación social y económica entre ricos y pobres, y entre ciudadanos de ciudades acomodadas y los que habitan las periferias. Campaña de la ONG “Centro para la Seguridad Alimenticia” en donde se pide que las autoridades combatan la pobreza en Israel.En este mismo sentido, Israel es el segundo país, tras los Estados Unidos (Gini 0,408), en la lista de “desigualdad” entre las naciones desarrolladas. "Ser pobre entre los pobres no es tan malo. En cambio, ser pobre en una sociedad tan orientada al consumo, como es hoy la sociedad israelí, genera muchos problemas", comentó Yossi Katan, profesor de la Universidad de Tel Aviv. En otras palabras – todo el mundo en Israel intenta comprarse cosas nuevas y eso – cuando eres pobre – se siente mucho. ¿Cómo se mide pobreza en Israel? El Dr. Daniel Gotlieb, vice director de investigaciones y planificaciones del Seguro Nacional define pobreza en Israel como “renunciar a alimentos indispensables”. El Dr. Itzik Saporta de la Universidad de Tel-Aviv afirma que “pobreza no es solamente algo relacionada con la falta de alimentos. Yo creo que se es pobre cuando no se puede enviar a un niño a un taller. Un niño así no podrá competir con otro de una familia más establecida. Cuando hay ese tipo de diferencias entre niños de Israel, allí hay pobreza”25. Israel era considerada como una de las sociedades más igualitarias del mundo. Según los indicadores nacionales, establecidos el 2001, una familia de cuatro personas era considerada “pobre” cuando percibía ingresos menores a los 1.000 dólares mensuales (tras los impuestos) e incluyendo los pagos de la seguridad social. Volviendo a las diferencias sociales y a los índices de pobreza en Israel, el centro por la igualdad social “Adva” explicaba (en su informe de diciembre del 2008) que si se divide a la población israelí en 10 subgrupos o deciles, el decil más bajo percibía (cada “casa”) 3.549 shekalim (menos de 1.000 dólares), el segundo decil 5.593 mientras que el noveno ganaba 24.912 shekalim por mes y la clase más alta 42.772 shekalim de promedio26. En otras palabras, una familia rica en Israel gana, de promedio, 12 veces más que una pobre. Durante muchos años, las diferencias económicas entre ricos y pobres en Israel se mantenían controladas ya que el estado intervenía favoreciendo a los más desprotegidos. Las decisiones de los últimos gobiernos de Israel, al reducir los beneficios sociales, como ser un recorte del 30 por ciento en concepto de ingresos suplementarios y otro recorte del 20 al 25% para los subsidios a la infancia, han desfavorecido a los sectores más necesitados, situación agravada por los recortes en el sector público y en el poder de los sindicatos. La pujanza económica israelí ha creado, paradójicamente, una mayor separación entre ricos y pobres, y a consecuencia de esto, se vienen debilitando algunos de los valores que tradicionalmente unían a la sociedad. Es frecuente escuchar afirmaciones que atribuyen la persistencia de los problemas de la pobreza a las dificultades que significa combatirla cuando ésta se encuentra concentrada en dos grupos poblacionales muy identificados: los árabes israelíes y los judíos ultra ortodoxos. Además, se nota una alta incidencia en la población anciana. Árabes israelíes y judíos ultra ortodoxos tienden a tener familias grandes con una sola fuente de ingresos. Los líderes religiosos han logrado hacer de la situación económica de este sector un elemento clave en la campaña que precedió a las elecciones del 2006. Los candidatos hablaron entonces de las "destructivas consecuencias de la pobreza". Por ejemplo, en el año 2008, el porcentaje de árabes israelíes bajo la línea de pobreza, en relación con el tamaño total de esa población, se situaba en el orden del 53%, cuando el índice total de pobreza se ubica en el 23,7%. A modo de comparación… cada 137 empleados “judíos ashkenazim”, 106 son judíos sefaradim y 71 pertenecen a minorías (por ejemplo árabes)27. 23En el año 2010, Israel está en plenas negociaciones para ser aceptado como socio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El diario israelí Haaretz (20/1/2010) informó que el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, había visitado Israel y que había presentado un informe de su evaluación sobre el país al gobierno de Jerusalén. Las conclusiones del informe presentado al Gobierno israelí reflejan una amplia brecha entre ricos y pobres, y una falta de políticas sociales destinadas a corregir las diferencias entre las capas más pudientes y las menos favorecidas. A pesar de su alto PBI per cápita, más de 27.000 dólares (entre los primeros 35 del mundo), más de la mitad de los israelíes ganan menos de los 4.000 shékels mensuales (1.080 dólares o 754 euros), lo que representa un promedio muy por debajo del de la OCDE. La igualdad entre hombres y mujeres ha sido un valor fundamental en el desarrollo del movimiento pionero sionista. Sin embargo, se trataba, en muchas ocasiones, de intenciones más que de realidades. Israel fue una de las primeras democracias en otorgar el derecho al voto universal femenino (a principio de la década del 20’ con la formación de la Knesset de la comunidad judía dentro del Mandato Británico). Más aún, dos mujeres firmaron la Declaración de la Independencia, una de ellas era Golda Meir (que luego sería Primer Ministro) y la otra fue Rajel Kagan del partido de las mujeres. Al crearse el estado de Israel se aprobaron una serie de leyes que pretendían asegurar la igualdad de género, un valor defendido en la Declaración de la Independencia de Israel. Entre estas leyes sobresalía la ley de enrolamiento femenino al Tzahal (1949) por la cual mujeres y hombres se enrolaban al ejército de defensa del país. En el año 1973, al comenzar el primer gobierno de Itzjak Rabin, se conformó una comisión de 92 mujeres que propuso una serie de medidas, 248 para ser exactos, que se debían tomar para mejorar la situación de la mujer en Israel. El único tema en el que la comisión no logró acordar fue en lo relacionado con el estatus de la mujer en temas de Halajá (ley judía). Podemos señalar este año como el comienzo del movimiento para una mejora de la posición de la mujer en Israel. Gracias a esta comisión, comenzó a filtrarse y a evidenciarse la situación de desigualdad entre hombres y mujeres. El mito de la igualdad de género comenzaba a desvanecerse. Al cabo de unos años se formó una comisión en la Knesset cuya misión es vigilar y promover leyes para defender el estatus de la mujer en Israel. Esta comisión sigue funcionando en la actualidad, representando a diversos sectores de la sociedad israelí. 24 Fragmentación de género que marca la diferencia entre hombres y mujeres en Israel. Golda Meir, una de las dos mujeres que firmaron la declaración de la Independencia de Israel. Desde 1969 hasta 1974 ocuparía el cargo de Primer Ministro de Israel.En la Knesset se aprobaron leyes como la “Ley de Jubilación igualitaria para todo hombre y mujer” (1987) o la “Ley de Igualdad en las oportunidades laborales “(1988). Sin embargo, y a pesar de las anteriores medidas legales, la situación de la mujer distaba mucho de ser totalmente igualitaria. Para finales de los años 90’, la mitad de las mujeres en Israel trabajaban como amas de casa criando a los hijos. Las mujeres eran el 70% de los ciudadanos en Israel que recibían un salario mínimo. Los sueldos de los hombres eran casi el doble que los de las mujeres, de promedio. Las mujeres eran la mayoría absoluta en el área de la educación, salud, secretariado, etc. Eran una notable minoría entre los directores de empresas, en la industria tecnológica o en el marketing. A pesar de que las mujeres eran la mitad de los trabajadores públicos, ocupaban puestos medios y bajos. Lo mismo sucedía en el ejército o en la policía. En el único lugar en donde las mujeres recibían un status parecido al de los hombres era en la Justicia. Estudiemos ahora la situación de la mujer en Israel en el año 200928. La ONG israelí “Adva” analizó la situación de la mujer de acuerdo a los parámetros establecidos por la reunión de ministros en Estambul del año 2006 (Convention for the Elimination of Discrimination Against Women). Con respecto a la representatividad de las mujeres en posiciones de toma de decisiones en Israel, puede afirmarse que la cantidad ha aumentando. En la actualidad hay 22 diputadas mujeres (de 120), la mayor cifra en la historia de la Knesset. De todos modos, la situación en este campo no es muy buena. En Suecia hay un 47.3% de representantes mujeres, en Finlandia 42%, en Costa Rica 38.6%, estos tres países ocupan los tres primeros lugares en el mundo mientras que Israel se sitúa en el puesto 44 en el mundo con 14.2%29. Hoy, hay igual cantidad de abogadas y abogados contratados en el servicio público. En la actualidad, las mujeres ganan, de promedio, el 60.4% de lo que ganan de promedio los hombres. En el ejército israelí (Tzahal), las mujeres forman parte del 88% de los cargos disponibles aunque muy pocas de ellas ocupan cargos de oficiales superiores al de “Mayor”. Desde el punto de vista institucional legal, el Estado de Israel ha conformado dos comisiones de vigilancia y protección para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres. La Oficina de Igualdad de oportunidad en el trabajo comenzó, en el año 2006, a demandar a personas y organismos. El gobierno destinó, para el periodo 2008-2010, la cantidad de 67 millones de shekalim para promover y reforzar la fuerza laboral femenina y también, para subvencionar jardines de infantes que apoyen la salida de las mujeres al mercado laboral. Sumado a esto, la decisión del gobierno (número 1.362) del año 2007 obliga a los ministerios a nombrar a mujer como directoras en empresas nacionales hasta conseguir una igualdad entre hombres y mujeres. Uno de las dificultades fundamentales a las que se deben enfrentar las mujeres en Israel se centra en el proceso de divorcio. En Israel no existe el matrimonio civil; los judíos sólo pueden casarse por el rito religioso y están sometidos a los Tribunales Rabínicos, que tienen el monopolio de la justicia en materia matrimonial."Según la Halajá (Ley Judía) sólo el hombre puede conceder el divorcio y tiene que entregárselo por escrito personalmente a la mujer", explica Susan Weiss, directora de la ONG “Centro para la Justicia de las Mujeres”. Decenas de mujeres luchan durante años en los tribunales judíos para poder divorciarse siendo que si el hombre no acepta se mantienen "ancladas" a sus maridos. El hecho de no obtener el divorcio no es un problema baladí, no sólo porque no le permite a las mujer el volver a casarse sino, por sobre todo, porque los hijos que tengan con otro hombre serán 25considerados mamzerim (bastardos) y, según la ley, no podrán contraer matrimonio más que con otros bastardos30. Las mujeres agunot (ancladas, en hebreo) son aquellas cuyo marido se ha ido, está imposibilitado físicamente para entregarles el papel del divorcio o, simplemente, no quiere concedérselo. El Rabinato de Israel ayuda a las agunot buscando a los maridos que han abandonado el país. "Trabajamos con tres empresas de detectives privados y con las comunidades judías en el extranjero para encontrar a los maridos que huyen de aquí", explicó el director general de los Tribunales Rabínicos, el rabino Eliahu Bendahan. Cuando los hombres siguen en el país pero rechazan conceder el divorcio, los rabinos, indica Bendahan, tratan de convencerles: "Podemos quitarles el carné de conducir o incluso meterles en la cárcel". En el año 2007 estos tribunales metieron en prisión a 80 hombres por ese motivo. "La situación en que quedan las mujeres cuando no les dan el divorcio es muy mala: no pueden volver a casarse y, si tienen nuevos hijos, estos serán considerados bastardos y no podrán casarse más que con otros bastardos", dice Bendahan, que añade que hoy en día habrá en Israel unas 70 personas en esa situación. Según la magistrada Rivka Lubitch, "es un estigma social muy serio, para los religiosos y para los que no lo son: sus hijos y los hijos de sus hijos, durante generaciones, serán considerados legalmente bastardos". Para evitar la exclusión social y conseguir que su recalcitrante marido ceda, "muchas mujeres pagan por su libertad: renuncian a las ayudas para la manutención de sus hijos, a la vivienda familiar y algunas incluso les dan dinero", explica Weiss. "En Israel una mujer puede pilotar un avión de combate, pero no puede divorciarse", añade antes de calificar el sistema legal de "patriarcal y muy opresivo para las mujeres". "Un tribunal rabínico puede enviar a la cárcel a un hombre por intentar asesinar a su mujer, pero si él se niega a darle el divorcio no pueden obligarle a concedérselo y la mujer se verá obligada a seguir casada con su atacante durante años", señala. Las clientas del “Centro para la Justicia de las Mujeres” llevan una media de diez años esperando el ansiado divorcio, pero también hay casos como el de Rajel Avraham, que empezó a tramitar su divorcio con 36 años y sólo el año pasado, cumplidos los 55, recuperó el derecho de volver a casarse. Ahora bien, una de las medidas adoptadas por los legisladores israelíes para ayudar a las mujeres en su proceso de divorcio es reformar la ley de distribución de la propiedad compartida del año 1973. Según esta reforma, la pareja podrá dividir por vía civil o religiosa, según decidan, incluso antes de concretar el divorcio (situación que requiere el visto bueno de ambos). La intención de esta ley es prevenir que el hombre chantajee a la mujer durante el proceso del divorcio. Sumado a esto, en el año 2007, se reformó una ley que permite a la justicia civil hipotecar propiedades, pagos de pensiones o todo tipo de pago para un hombre que se niega a darle el divorcio a la mujer. 26 La Justicia es un espacio en donde la igualdad entre hombre y mujeres se destaca con especial singularidad. La Presidente de la Corte Suprema de Israel es la jueza Dorit Beinish.La ley israelí prohíbe la poligamia. Un polígamo puede recibir una condena de 5 años de prisión. Sin embargo, entre el 12 al 35% de los beduinos en Israel son polígamos (en un número menor, también se registran casos de poligamia entre los judíos yemenitas). A pesar de las discusiones en el gobierno para tratar con el tema, la ley no suele ser aplicada por la justicia. La situación de las mujeres de las minorías es compleja y no solamente al tratar con la poligamia. Por ejemplo, cuando hablamos de fuerza laboral entre los hombres, los judíos en Israel ofrecen un 84.1% de personas que forman parte del mercado laboral. Los árabes en Israel poseen un 82.3%. Entre las mujeres judías, el 81.4% de ellas forman parte del mercado laboral. Sin embargo, solamente el 35.6% de las árabes o que forman parte de otras minorías son parte de dicho mercado31. En este apartado, es posible concluir afirmando que la sociedad israelí ha asumido, a mediados de los 70’, la situación desigual en la posición y las oportunidades de las mujeres. En los últimos años, los gobiernos israelíes han impulsado medidas legales y presupuestarias para achicar las diferencias. Sin embargo, aún resta mucha tarea por hacer, en especial, cuando estudiamos la situación de la mujer y sus derechos a la hora de divorciarse. El desarrollo de este trabajo muestra, en alguna medida, la complejidad de la sociedad israelí. Hemos observado que existen seis fragmentaciones sociales importantes. Sin embargo, se presentan otros aspectos importantes como ser la posición del ejército en la sociedad (Tzahal y la sociedad civil) o bien la relación o la fragmentación entre nuevos y viejos inmigrantes, no contemplados en el presente texto. Del análisis efectuado de esta investigación, surge que hay fragmentaciones “acopladas” y otras “cruzadas”. En el caso de las fragmentaciones acopladas se advierte, por ejemplo, la relación entre las minorías nacionales (árabes), las capas más pobres de la sociedad y las fuerzas ideológicas ligadas a las “palomas”. Otro acople común es el que une a los ashkenazim, las personas que han estudiado formalmente más años, las tendencias laicas y hasta podríamos incluir, el voto hacia la izquierda. Otro ejemplo de acople es el nexo entre pertenecer a los sefaradim, tradicionalismo religioso y voto hacia la derecha. Cuando nos referimos a fragmentaciones acopladas, citamos grupos pequeños y puntuales dentro de la sociedad israelí. Por ejemplo, en la industria del diamante en Israel podemos identificar no pocos judíos ortodoxos ashkenazim que poseen una excelente situación económica cuando muchos otros judíos ortodoxos ashkenazim (por ejemplo, los de Mea Shearim en Jerusalén) viven en precarias condiciones. Cabe señalar que se han considerado generalizaciones que han demostrado su veracidad empírica. Sin embargo, y como se ha mencionado a lo largo de todo este trabajo, la sociedad israelí es mucho más heterogénea, dinámica y compleja. 27 En muchas familias beduinas en Israel se sigue practicando la poligamia, aunque está prohibida por ley. Conclusión