Johan Galtung y la Investigación sobre la Paz
Mariana Luna Pont
La preocupación por la paz y la guerra -ambos fenómenos han estado siempre íntimamente relacionados- hunde sus raíces en la historia de la humanidad. Como objetivo o estado a alcanzar en las relaciones sociales, sean internas o internacionales, ha constituido habitualmente un punto de referencia y reflexión, si bien no podemos ignorar que en la cultura occidental existe una muy desarrollada filosofía de la guerra mientras que la filosofía de la paz no ha tenido un desenvolvimiento equivalente.
Es en el contexto de salida de las dos Guerras mundiales e inicio del largo período de guerra fría que inauguraba la era nuclear cuando se reforzó la convicción en la importante misión de los científicos en la causa de la paz y, en general, en empeños ligados también hacia otros valores que se presentaban como absolutos o al menos universalizables. La ciencia tenía responsabilidades de estas realidades, pues en parte era culpable de la distancia entre el progreso moral y el material alcanzado. A la Investigación para la Paz le correspondía precisamente actuar como factor reordenador de la empresa científica, para evitar nuevas catástrofes de la mano de la acción de los hombres.
Es aquí donde se hace imprescindible referir a la figura del matemático y sociólogo noruego Johan Vincent Galtung, como reconocido pionero y fundador del campo de Estudio de la Paz o “Peace Research”. Como suele plantearse en los innumerables retratos biográficos de esta compleja, atrayente e inspiradora personalidad, Johan Galtung ha desarrollado una sociología de la paz, del desarrollo, de la política y la cultura, bajo una epistemología taoista y una ética gandhiana e inspirado en el budismo, que convierte su enfoque en algo muy cercano a una Ciencia Social de la Paz.
Pocas personalidades de las ciencias sociales contemporáneas reúnen los atributos de este pensador, teórico y activista de la paz. Es difícil comprender su variada trayectoria y nutrida producción –se llegan a contabilizar más de 130 libros y miles de artículos publicados en distintos idiomas a lo largo de los cinco continentes- que le valieron entre sus colegas ser llamado el Picasso de las Ciencias Sociales, queriendo resaltar principalmente su vitalidad, optimismo y creatividad metodológica, a partir de la cual se ha constituido en referente necesario para quienes trabajan en el campo de los estudios para la paz. Fue “ la búsqueda de una razón para una vida densa de significado, mas aún, una especie de misión”, la que lo acercó a la preocupación por la paz desde su juventud. Su visión del hombre como complejidad y como proyecto, su profunda confianza en el ser humano y su compromiso con la humanidad marcaron su vida y los innumerables senderos de su trayectoria profesional.
Él mismo da cuenta de las dificultades para caracterizar y encuadrar su pensamiento, que ha transcurrido por el estudio de temáticas tan diversas como: Pedagogía de la paz, cultura profunda, transformación de conflictos por medios pacíficos, proceso de reconciliación, desarrollo social, construcción de paz, y empoderamiento, gobierno global, paz y violencias directas, culturales y estructurales, periodismo para la paz, análisis político internacional, metodología de la investigación, filosofía, ética, análisis ideológico y discursivo, historia, epistemológia entre otros. Sus temas fundamentales son la cosmología y cultura profunda, peace research, paz, violencia, conflictos, civilizaciones, economía y política en claves sociológicas y holísticas, la epistemología y metodología. En sus palabras, “Es casi imposible saber donde estoy. Yo mismo tengo problemas para saberlo, pero no tengo necesidad de una respuesta”.
El progreso y la consolidación de este campo de estudio se vio fundamentalmente condicionado por dos factores, de un lado la proximidad temática de la paz con el conflicto y la guerra –como dos caras de una misma moneda- que gravitaba a favor de un desplazamiento de la perspectiva analítica hacia la centralidad de estos dos últimos fenómenos; por otro lado, las consecuencias de todo orden – pero fundamentalmente humanas- que surgían de la “ausencia de paz” que favorecieron la orientación de la atención hacia los instrumentos y procedimientos que permitiera controlar sus efectos.
En la práctica, esto se tradujo en la emergencia de una cantidad de instituciones en las cuales se partía de una concepción negativa y limitada de la paz como mera ausencia de guerra y/o conflicto, en las que ,consecuentemente, el eje de trabajo se orientaba al estudio del conflicto y la guerra, en muchos casos bajo perspectivas predominantemente de seguridad y, adicionalmente, en la presencia de abordajes concentrados fundamentalmente en la gestión y administración del conflicto y la forma y los medios de evitar la guerra que, en definitiva, eluden el tratamiento pormenorizado de la paz como problemática específica, dificultando la investigación básica con un registro epistemológico y métodos de abordaje adecuados a la naturaleza compleja del fenómeno de la paz.
En ambas orillas del Atlántico existían posiciones divergentes acerca del objeto de estudio de esta disciplina, que ocuparon un espacio importante de la reflexión. Así, mientras que desde Europa se abogaba por adoptar una agenda de investigación amplia, guiada por el concepto amplio de paz -paz positiva-; desde Estados Unidos se tendía a limitar el estudio a la gestión de conflictos -o paz negativa-. Ejemplos de estas posiciones fueron en Europa Johan Galtung y en Estados Unidos el denominado Grupo Michigan (formado por psicólogos y cientistas sociales como Kenneth Boulding, Anatol Rapoport y Elise Boulding), todas figuras centrales en el desarrollo teórico e institucional de la disciplina. Formaba parte del clima de ideas prevaleciente en el marco de las ciencias sociales la fe en la ciencia, el convencimiento de la necesidad de que los científicos e intelectuales desarrollaran formas de comprender los conflictos y las alternativas de la paz, partiendo de la premisa de que la resistencia a los abordajes interdisciplinarios y la tendencia al mantenimiento dentro de los límites de territorios disciplinarios estrechos inevitablemente desembocaría en deficiencias en la comprensión de temáticas y procesos complejos. Compartían varios supuestos y certidumbres (que fueron determinantes en la evolución y bifurcación de la disciplina): el trabajo interdisciplinar, de largo plazo, el deseo de renovar la metodología y el tratamiento de la información y un trabajo moralmente comprometido.
Ambos grupos consolidaron su investigación a través de publicaciones como el Journal of Peace Research, fundada por Galtung en el año 1964 y el Journal of Conflict Resolution (1956), publicaciones ambas referentes centrales de la disciplina y expresion de corrientes y orientaciones alternativas en el Estudio para la Paz. Durante los primeros años, la mayor parte de los artículos de Journal of Conflict Resolution se ocuparon primordialmente de definir la disuasión nuclear y su funcionamiento, de la percepción mutua de los decisores de ambas superpotencias, del papel de la opinión pública en la elaboración de la política exterior, del control de armas o de las maneras de alcanzar el desarme, temas que expresan lo que se ha denominado “enfoque restrictivo” de los estudios para la paz, dominante en Estados Unidos, que deslindaba el problema de la paz y la guerra de otros asuntos sociales, centrándose en el estudio de los conflictos y sus dinámicas específicas. Metodológicamente predominó en esta revista un enfoque cuantitaivo, behaviorista y claramente imbrincado con el campo de estudio de las Relaciones Internacionales.
Por su parte Journal of Peace Research, revista de interés predominantemente teórico, de la que Galtung fuera su director durante sus 10 primeros años de existencia , sería una pieza fundamental para el desarrollo del campo disciplinar. La búsqueda de establecimiento de paradigmas de estudio de la paz, estructurados lo mas rigurosamente posible a nivel teorico científico y colocados feedback con la realidad. Desde sus orígenes se optó por un espectro temático amplio: la diplomacia, las relaciones internacionales la carrera de armamentos, el desarme, la formación de opinión, el papel de las percepciones y la creación de imagen del enemigo, el desarrollo, la asistencia técnica y la cooperación internacional, la integración regional.
Johan Galtung fundó en 1959 en Oslo la sección “For Research on Conflict and Peace en el Institutt for Samfunnsforskning, que pronto se convertiría en el Peace Research Institute (PRIO), conformado por sociólogos, antropólogos e historiadores, entre ellos ,
Entre los cinco proyectos iniciales de investigación estaban: teoría general del conflicto, asistencia y cooperación técnica a terceros países, historia de los duelos como mecanismo de resolución de conflictos, teoría y práctica de las cumbres internacionales, actitudes hacia la energía nuclear, un campo temático significativamente mas amplio que el de Michigan, y bajo un enfoque disciplinar específico.
Tres años mas tarde se crearía el Instituto Polemológico de Gröningen bajo la influencia y dirección de A.B. Röling, completando así la tríada clave de los centros de la primera generación de Peace Research. En 1964 se crearía la Internacional Peace Research Association (IPRA), siendo su Presidente Röling y Galtung miembro de su primer comité Ejecutivo. En 1966 surge el Stockholm Internacional Peace Research Institute (SIPRI), la creación del nuevo Comité sobre Paz y Desarme en la ONU, así como la creación de un comité de Peace Research por parte de la Woman`s Internacional League for Peace and Freedom en el cual nombraron a Elise Boulding y Galtung. Se iniciaba así la etapa de institucionalización y difusión de los Estudios para la Paz.
La perspectiva antropológica de Galtung, se sustenta en el convencimiento en que la complejidad humana requiere respuestas igualmente complejas. Para ello considera oportuno romper con esquemas dualistas y simplificadores (particularmente presentes en la matriz de pensamiento occidental) y abrirse hacia otro tipo de racionalidad que pudiera iniciarse ,por ejemplo, con conceptos triadicos (teorías, datos, valores; estudio de la paz, estudio del conflicto, estudio del desarrollo; actitudes, valores, contradicciones, etc.), típicos de este pensador. Adicionalmente, que el hombre es un ser con capacidad para la paz y la pregunta sobre las condiciones que lleven al hombre a acercarse y cumplir su destino, a evolucionar.
Propone un giro epistemológico mediante el cual será posible comprender el carácter activo, científico, factible y práctico de la paz deseada. En este sentido, la propuesta de Galtung es si vis pacem para pacem, -si quieres paz, prepárate para la paz-, tanto como ideal como proyecto realizable, “debemos ser realistas en nuestras mentes y mantener la flama del idealismo en nuestros corazones”, la paz es posible, pero requiere pensar, discutir, actuar y buscar nuevas alternativas, requiere una mirada constructiva. Su gran proyecto puede resumirse en la tesis de Paz por medios pacíficos, que como horizonte de las investigaciones y acciones orientadas a la paz, representará:
una antropología que pone su confianza en el hombre (idealismo humanista);
un cambio de paradigma: de la paz por medios violentos a la paz por medios pacíficos. Convicción que la paz puede ser aprendida y enseñada
Gradualidad en el logro de la paz: “En vez de mirar la paz como un ideal distante, tenemos que actuar en modo que cada paso en su dirección represente la paz”
La paz alcanzada por medios pacíficos, con coherencia entre medios y fines, que coloca al hombre y sus necesidades en el centro.
En Galtung es de suma importancia contar con una teoría del conflicto tanto en el marco del estudio de la paz como del desarrollo., Cree factible una teoría general del conflicto que integre los diferentes niveles de la existencia humana: micro, meso, macro y mega, trabajando sobre las dimensiones interna, externa y relacional (actitudes, presunciones y contradicciones), lo que necesariamente lo llevó al estudio en profundidad de la violencia, no solo en su expresión directa sino de la violencia estructural y cultural. Es aquí donde realiza uno de los mayores aportes al campo de estudio de la paz., particularmente a partir de su concepto de violencia estructural, paz positiva y la teoría estructural tanto del imperialismo como de la integración.
Desde esta perspectiva, y frente a las posiciones tradicionales, supone que un mundo humano es casi necesariamente aquel en que los conflictos se presentan en todos los niveles. La disyuntiva no sería por tanto elegir entre la paz o el conflicto y la guerra, sino entre una forma pacífica o una forma violenta de resolución o de transformación de los mismos y sobre las condiciones y posibilidades de construcción paz duradera en el tiempo. La idea de paz comenzaba a acercarse a la de condiciones que permitan potenciar la vida, lo cual requeriría distintas esferas de paz : paz directa, paz estructural y paz cultural.
Se hace así evidente la insuficiencia de los abordajes formales predominantemente estatocéntricos, jurídicos y diplomáticos con orientación hacia el poder y la seguridad y la necesidad de reafirmar el carácter antropocéntrico de la investigación para la paz, colocando al ser humano en el centro de la atención, en el sentido de apuntar a la realización real y plena del hombre y la humanidad. Se parte de una concepción positiva de paz -ya no meramente como estudio de las causas del conflicto, de la violencia directa y de los medios para superarla, vale decir, una “pacificación”- sino que supone la realización de las necesidades humanas -de seguridad, bienestar, libertad e identidad, entre otras- como base para el desarrollo humano pleno. En esta perspectiva, se reconoce que la vida humana es destruida en mucha mayor escala por la pobreza, el hambre, la enfermedad, la marginación y las privaciones socio-económicas que por las armas. Coloca en primer plano la noción de violencia, la indagación sobre sus causas profundas y la incidencia de sus distintas manifestaciones (directa e indirecta, personal, social, estructural, y cultural) para la construcción de las condiciones que permitan la máxima realización del hombre.
La paz queda conceptualmente relacionada no solo con la teoría del conflicto y la violencia sino también con la teoría del desarrollo. En la concepción de Galtung toda teoría del desarrollo tendría que ser una aproximación global y holística a la multidimensionalidad de la condición humana. Esta debería considerar los diversos espacios de interacción: el natural (naturaleza), el humano (persona), el social y mundial (cosmologías sociales de las civilizaciones). Así, el modelo de desarrollo debería contemplar que:
si el modelo de desarrollo es producto de un proceso cultural, entonces existirán muchos modelos de desarrollo como culturas hay en el mundo.
Todo modelo de desarrollo debería apuntar a la erradicación del sufrimiento humano (satisfacción de las necesidades humanas) y de la naturaleza (equilibrio entre el hombre y la naturaleza)
Crear condiciones de autodesarrollo
Su interés por el problema del desarrollo lo llevó al Instituto de Investigación sobre el Desarrollo de las Naciones unidas. Se alejó de las perspectivas económicas tipicamente occidentales economicistas. Propone una concepción del desarrollo que apunte a la autonomía y autosuficiencia, a la igualdad, a la solidaridad, a la autodeterminación, no tanto a la competencia, que permita la máxima libertad a los individuos, la posibilidad no de una sociedad opulenta sino una sociedad capaz de satisfacer en igual medida las necesidades fundamentales de sus miembros dejando a ellos espacio suficiente para realizarse creativamente. Por esta vía su idea de paz evoluciona y se amplía hacia la idea de que Paz es potenciar la vida, despliegue de la vida (paz directa, paz estructural, paz cultural).
Galtung asume que la investigación para la paz pierde sentido si los resultados de la misma no se proyectan también en educación y acciones para la paz, con horizontes de corto, mediano y largo plazo. La paz no es meramente un estado o situación determinada, sino un proceso de construcción, un camino. Desde esta perspectiva, el proceso de concientización y la educación para la paz se constituyen en pilares fundamentales orientados a lograr un cambio de actitudes, mentalidades y valores generadores y reproductores de violencia, bajo el presupuesto de que la paz se interioriza culturalmente a partir de la construcción de culturas de paz.
El carácter normativo, la orientación hacia la acción, en el sentido de construccion de paz, de satisfacción de las necesidades humanas y de establecimiento de las condiciones para que el hombre pueda realizarse plenamente determina que uno de los problemas a los que ésta tiene que hacer frente sea la cuestión relativa a la formulación de estrategias y alternativas futuras a los escenarios actuales, orientados a la solución de los problemas presentes (investigación empírica y constructiva). Por esta vía nos acercamos a otra faceta de este pensador, como activista y como técnico, como reconocido mediador en mas de 50 conflictos a nivel mundial, consultado por numerosos gobiernos y organismos internacionales. En 1998 creó Trascend, a peace and development network, organización cuyo principal objetivo es sostener y difundir el método de la transformación de conflictos con los instrumentos de la no violencia
Partiendo del concepto religioso de trascendencia como paradigma para la “resolución de la incompatibilidad” mediante la transformación creativa del conflicto, Galtung supera una visión mecánica de éstos como simple sistema cerrado, introduciendo la dimensión humana al mostrárlos como un sistemas abiertos al entorno y al mundo con profundidad temporal. Trascender el conflicto para poner el mecanismo de transformación en marcha, intervenir en los conflictos creando oportunidades positivas. La transformación permite hacer una regulación positiva de los conflictos, convirtiendo situaciones conflictivas en experiencias pedagógicas, de concientización, de empoderamiento de las partes involucradas, de estímulo y desarrollo de la creatividad, mientras que la trascendencia juega un rol importante de orientación, de creación de un nuevo tipo de realidad. Galtung define la transformación como “el trascender los objetivos de las partes en conflicto, definiendo objetivos mas elevados, dislocando el conflicto fuera del lugar que las partes le prepararon”, sobre la base de creación de condiciones de empatía, la creatividad y no violencia.
- Entre sus referentes intelectuales se encuentran figuras de la talla de Adam Smith, Kart Marx, Sorokin y Gandhi; de macrohistoriadores como Ibn Khaldun, Toynbee y Weber.
- Galtung, J., ¡Hay alternativas!, cuatro caminos hacia la paz y la seguridad, Madrid, Tecnos, 1984.
- Rafael Grasa, La objetividad en las Ciencias Sociales: investigación para la paz y Relaciones Internacionales, Universidad de Barcelona, 1990.
- Idem
- Galtung, J. e Ikeda S., Scegliere la pace, Milano, 2007
- Percy Calderón Concha, Teoría de conflictos de Johan Galtung, en Revista Paz y Conflictos, (Instituto de la Paz y los Conflictos, Universidad de Granada, España), numero 2, año 2009
- Percy Calderón Concha, Johan Galtung, el devenir histórico como proyecto existencial, en Revista Paz y Conflictos (Instituto de la Paz y los Conflictos, Universidad de Granada, España), numero 2, año 2009
- Jesus Ma. Alemany Briz, Paz, en Ortiz Osé, A. y Lanceros, P. (dir), Diccionario de la existencia, Rubi (Barcelona), Anthropos, 2006
- Galtung, J., Trascender y transformar. Una introducción al trabajo de conflictos, México, Transcend-Quimera, 2003
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