El Sonido y la Palabra dentro del Hinduismo
Dentro de la concepción hindú, toda forma de existencia es vibración (spanda). Spanda se manifiesta en diferentes niveles, desde los más burdos hasta los más sutiles. Todo cuanto existe es sonido, desde el sonido captado por los sentidos hasta el más diáfano y sutil, la epifanía y/o manifestación más sutil del Absoluto. Dentro de la forma manifiesta del sonido está la forma verbal (sabda) y la forma musical, que es más sutil (nada), y se hace presente en estados extáticos. HathaPradipika describe el camino hacia samadhi como nadanusandhana: “ir detrás del sonido despertado internamente”: el énfasis está puesto en diferentes sonidos, que de a poco van tomando formas cada vez más sutiles y espontáneas dentro del individuo, hasta que lo único que se percibe es el silbido sutil (nada) que produce kundalini al elevarse por susumna (canal central) hacia brahmarandra (la perforación de Brahma).
El sonido es parte indisociable que tiene el hombre para comunicarse y a su vez sincronizarse con lo divino, desde los complejos ritos y recitaciones védicas, pasando por las posesiones de las divinidades Teyyam de Kerala, donde los adeptos son poseídos por las deidades locales siendo acompañados por el sonido de percusión, llegando hasta las formas más depuradas del tantrismo con sus meditaciones en los sonidos sutiles.
En diferentes tradiciones hindúes vemos la gran importancia que se le da al sonido; varía la forma de uso e importancia dentro de cada tradición, pero en todas ellas, el sonido es captado como la manifestación del Absoluto.
Morfología y topología de los Mantras
Lo que se conoce como mantra en sentido coloquial que se le ha dado en occidente, es un conjunto de letras, que forman palabras de carácter sagrado, tanto por su uso y connotación particular, como también por ser producto del alfabeto sagrado, devanagari, revelación y manifestación perceptible del Absoluto, que es inefable.
Pero estas letras, reunidas en sonidos silábicos, no poseen literalmente un carácter mágico explícito; es decir que el conjuro no es creado por el sentido del mantra, que de hecho en muchas ocasiones es de difícil traducción, y sólo puede inferirse, sino que su acción mágica (creadora y transformadora) reside en el sonido: articulación, vibración y pronunciación. Estos sonidos, en tanto vibraciones, son la representación auditiva, y por lo tanto, actúan por sí mismos: no impera tanto la descripción sino el sonido en sí.
El mantra es considerado y venerado como una hipóstasis de lo sagrado: como en el caso del alefbet, alfabeto hebreo, su poder reside en el hecho de que el alfabeto es sagrado en sí. Como señala Jean Riviere, para el tantrika, el mantra es la representación de la Kundalini que se eleva desde su base. En el tantrismo, la utilización del mantra alcanza su máxima expresión, siendo tanto un medio hacia la liberación como un camino mágico.
Dentro del hinduismo en general, y particularmente en el tantrismo, el mantra tiene el poder de matar, curar y crear, como se observa en el caso de NaadaBrahman (la nota primigenia) que crea el Universo. De esta concepción surgía el NaadaYoga, con fuertes connotaciones tántricas, que utiliza el sonido no tanto como sonido, sino como vibración a fin de rehacer y modificar su yugo. Como señala Arthur Avalon en su libro sobre el tantrismo, el mantra puede ser usado por el sadhu para destruir amenazas como alacranes. Pero sus versiones más tántricas pueden ser usadas (como vemos en el relato del BhairavaMantra) para tener encuentros sexuales con jóvenes a distancia, o aun más, generar vida.
Esto sucede debido a que para el hindú, y especialmente para el tantrika, el mantra representa un poder- Mantrashakti, una emanación sonora del Absoluto, que en última instancia, es vibración y la fuente del sonido, así como de todo lo que existe con forma (ya sea burda o sutil). “MantraYoga es el camino que conduce al Absoluto indiferenciado por medio del vehículo de la vibración sonora. Su objetivo es unificar la consciencia por medio de la recitación y contemplación de sonidos numinosos denominados mantras”.
En el sentido morfológico, mantra viene de la raíz sánscrita man, raíz que comparte con el término hombre, y de la cual también se origina la palabra manas, mente. Estos sonidos, de origen divino, fueron entregados por los dioses, y para la teoría religiosa hindú, han sido transcriptos en los Vedas para expresar una experiencia. En el RgVeda los dioses eran invocados con el epíteto Sabda (literalmente palabra, sonido). Dado que el sonido no es solamente una representación gráfica en caracteres de una vibración o energía, sino que es la energía perceptible pero de una forma sonora, el doblado de los nombres divinos, por ejemplo, es una forma de invocación doble de las energías que componen los dioses, como es el caso de Mitra-Varuna. En este caso, las energías complementarias son unidas mediante el acto de doblar el nombre divino.
Como señala tanto Riviére, como Avalon, el sonido en el hinduismo surge del centro del ser: de la kundalini, en el caso del tantrismo, y es en sus tres cuartas partes inaudible: es una vibración sutil que actúa sobre el ser que la pronuncia, siendo el sonido audible sólo la parte menor de ese cambio vibracional que se produce. Por lo tanto, el mayor efecto de pronunciar una palabra es inaudible, y solo puede ser percibido por adeptos avanzados en el yoga. Por la misma causa se imponen tantos tabúes al hablar (como no calumniar sobre otras personas, no mencionar nombres en determinadas circunstancias, etc.), dado que la persona que habla, salvo un adepto avanzado, no puede tomar consciencia de los cambios energéticos que genera.
Desde sus comienzos, el hinduismo ha estado interesado en la semiología, y según las teorías del NaadaYoga, entre la palabra y el objeto que así se denomina, existe una identidad (tadyatma) que es susceptible de ser modificada mediante el cambio de sonidos. Por ende, la mala pronunciación, o recitación en momentos inadecuados de un nombre puede destruir la identidad misma de algo.
El sonido originario, que según los tántricas, puede ser percibido cerrando los oídos herméticamente, es el OM, o mejor escrito, AUM. Este sonido representa el sonido base de toda experiencia sonora dentro del hinduismo. Sin entrar en detalles, sobre este sonido se puede establecer todo un sistema que regule cualquier experiencia. Para dar un ejemplo, dentro de los yogas destinados a trabajar con estados de sueño, el practicante se concentra en la A si desea despertarse totalmente, en la U si desea un estado de sueño ligero y en la M si desea un sueño profundo. AUM es considerado el primer sonido del Universo manifiesto, por lo tanto, salvo en casos especiales, es el que precede la recitación de los mantras.
Cada sonido pasa por un canal especial de la anatomía energética hindú. Por eso, los sonidos como AUM, que pasa por cada uno de los tres canales más importantes, son especialmente sagrados, debido a que limpian y equilibran Ida, Pingala y Susumna.
En las concepciones más animistas del shivaismo (especialmente de Cachemira), como señala Alain Danielou, el sonido, una vez que comienza a alejarse del cuerpo, crea seres sutiles, que viven mientras dure la energía del sonido. De esta forma, un yogui puede crear un espíritu que le ayude, o atacar un rival enviándole demonios. Esta es otra forma de ver como el hinduismo le da valor especial a la palabra pronunciada.
En ciertas concepciones yóguicas, la palabra primordial (ParaVac) generó el sonido causal de todo (ParaSabda); de forma análoga, el hombre puede despertar sus poderes mediante el sonido. Pero para despertarlos, no basta simplemente con repetir un sonido sagrado: como vimos en caso de combinación de nombres divinos, un mantra puede reforzar su poder mediante la conjunción de vibraciones elegidas intencional e inteligentemente. Cuando una persona, de forma consciente y con voluntad, pronuncia estas combinaciones, el mantra cobra vida. Si al mantra se la elige al azar, o se la pronuncia sin fuerza, pese a su carácter mágico, el sonido no afectará demasiado a la creación.
Lo más importante en un mantra es su bija, o la semilla del mismo. Bija contiene la intención o la energía vibracional básica del mantra. Frecuentemente bija es el nombre de una deidad, que unifica su energía con la energía de quien está generando la repetición del mantra (mantrajapa). Muchas veces, a fin de generar una relación favorable con una deidad, se incluye un honorífico, como AH. Por ejemplo, el caso del mantra simple de Ghanesa: AUM AH GANAPATI.
Pero en casos más especializados, o en practicantes más avanzados, el mantra puede contener un sufijo que determine una acción. Si el practicante está avanzado, puede además establecer la polaridad energética de los mantras (femenina/masculina) a fin de generar una topología sagrada mediante el arreglo de su espacio de práctica y del ordenamiento del resto de los practicantes, si los hubiese. Se considera que los mantras machos son más directos y claramente poderosos, mientras que los mantras femeninos son más sutiles. La conformación sonora de los mantras afecta las energías. Si un mantra afecta especialmente las energías masculinas, se lo denomina AgniMantra (mantra de fuego); si afecta las energías femeninas- SaumyaMantra (mantra lunar).
En los casos más elaborados, los mantras tendrán la siguiente estructura:
Una apertura: como ya habíamos dicho, el Pranava AUM no es la única apertura posible, AH es otra apertura frecuente; pero el hecho de comenzar la recitación con Pranava hace que un mantra sea considerado más poderoso, pro lo que la mayoría de los mantras comienzan con ella
El bija del mantra: la semilla intencional
La deidad asociada, si la hubiese
La terminación especial, si la hubiese
Las terminaciones especializadas más usadas son las siguientes:
Finalidad Terminación Polaridad
Sumisión HUM masc.
Atracción HUM masc.
Fascinación NAMAH neutro
Paralizar NAMAH neutro
Dividir NAMAH neutro
Matar PHAT masc.
Ruina HUM masc.
Encantar VAUSAT fem.
Para crear un mantra es necesario, además de establecer las intenciones, realizar la representación gráfica del mantra, denominado yantra, tema que trataremos en otra ocasión. La pronunciación, como bien señalan Grinder y Bandler, es un componente vital en el estado de trance, y los mantras poseen una pronunciación definida con una exactitud que pocas veces se ha visto. La resonancia producida correctamente por u mantra bien ejecutado es equivalente a aquellas que inducen a un estado alfa de consciencia. Esta repetición constante, de forma variable, induce a un trance equivalente al de los chamanes, cuyos cantos de poder en muchos casos se asemejan a los mantras, debido a su brevedad y forma circular de repetición. Sumando al mantra toda la gama de instrumentos musicales hindúes usados en las ceremonias, el efecto sobre la mente consciente es de sobrecarga, un método usado tanto en la hipnosis clínica (ver artículo de Bandler sobre el uso clínico del mantra y la sobrecarga de sonidos) como en las inducciones a trances propios de los místicos herméticos, lo que nos hace concluir que el efecto del mantra es un efecto buscado universalmente, y particularmente en la India ha alcanzado un desarrollo incomparable con el resto de las civilizaciones.
Flood, Gavin, El Hinduismo, pp.239-242
Riviere, Jean, Ritual de magia tántrica hindú, pp. 33-35
Avalon, Arthur, El Poder Serpentino, pp.54-57
Feuerstein, Georg, Yoga, p.108
Bandler R., Grinder, J., Trance-formations, p. 34
Schneider, Marius, El Origen Musical de los animales símbolos en la mitología y la escultura antigua, pp. 114-120
Couliano, Loan, Experiencia del Éxtasis